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Es el ganadero de las flores y las plantas porque todos sus caballos llevan el nombre de una que además refleja muy bien una cualidad, un gesto o un carácter de quienes los reciben. Farmacéutico de formación, Rafael es un hombre a las claras, sin subterfugios, que dice lo que dice, y que lo hace con el peso de quien no pretende nada, sus caballos están ahí, ellos hablan por sí mismos, un poco recios algunos quizá, pero funcionales y con movimiento, fuertes y resistentes, y con carácter, lo que hace que no sean caballos para cualquier jinete. Hoy muchos de ellos están en manos de profesionales y propietarios que han tenido la sensibilidad y el conocimiento de saber llevarlos hasta la alta competición, unos con más fortuna que otros, pero todos excelentes, tienen el sello de su ganadería, son Ventura Benítez.
Los inicios. "La ganadería empieza en tiempos de mi bis-abuelo, Ventura Benítez Ramirez, que tenía un negocio de alquilar animales para el trabajo; era cuando se necesitaban muchísimos, muchas vacas, y muchos caballos para trabajar el campo. Hablamos de principios del siglo XX, finales del sigo XIX; él se dedicaba a comprar y vender yeguas, fue cuando surgió la ganadería en la misma finca donde está actualmente. Después mi abuelo, que no era su hijo, sino su yerno, continuó con el negocio de su suegro. Sabía muchísimo de caballos y yo he aprendido mucho de él. Podía llegar a manejar por entonces entre 200 y 300 animales, contando las 50 yeguas que tenía en la finca y todos los animales que pasaban por sus manos. "Aquiles". Antiguamente como no había carreteras llegábamos a la finca a caballo. Cuando yo era chico no se podía ir más que en verano, porque en invierno te enganchabas en el barro. Se transportaba la paja en forma de rueda nada más que en verano, con una mula que se llamaba "Aquiles", una mula inmensa . Entonces la paja era un bien muy apreciado, la primera paja era la más buena, se le echaba a los becerros y a los potros de destete. Y lo que ellos se dejaban, entonces iba al semental; y lo que se dejaba el semental, a las gallinas para poner. Estamos hablando de paja blanca, paja de cereal. Y las yeguas ni la probaban. Los cortijos sembraban patatas, todo tipo de verduras y cereales, se autoabastecían.
Cambios. Yo me acuerdo que el panadero venía dos veces a la semana, cuando no se emborrachaba por el camino y entonces no llegaba. Él llevaba los cereales con un mulo y con un caballo, y había vendedores ambulantes que llevaban tomates y pescado fresco. El vendedor ambulante más curioso era el que vendía platos, traía tinajas, fuentes y lo que quisieras, y llevaba todo en una canasta tan grande como una mesa en la cabeza. Hoy día en la sierra ya se cultiva por todas partes, se ha solucionado el problema del transporte, y las yeguas tienen acceso directo a la paja y a los cereales. Pero entonces llega la revolución industrial y comienza la mecanización del transporte, y los animales se dejan de necesitar. Yo recuerdo que en un momento había 24 yeguas en la finca y cuando ya no había forma de vender los productos, se quedaron en tres; las tres que nosotros siempre nos hemos dejado para nosotros, las tres mejores yeguas. Fue ahí cuando empezamos a cubrir estas yeguas con sementales del ejército, muchas veces caballos anglo-árabes, etc. Porque el principal cliente que teníamos era del ejército. Ya por entonces nos adaptábamos mucho al gusto de nuestro cliente, que pedía cubrir con caballos muy cruzados de otras sangres. Estuvimos ahí unos años con unas poquitas yeguas y manteniendo para nosotros un animal, para montar algo y para suministrar al ejército. Hasta que en el año 1972 compramos unas yeguas inscritas y de ahí fue de dónde realmente arrancamos con la ganadería oficialmente. Compramos una yegua a Millan, un ganadero de Córdoba y otra a Rosera Vamarira, y "Guapita III" y "Diadema V". Recuerdo que el primer caballo que nos nacio de "Diadema" casí lo tuvimos que sacrificar, después se haría un caballo muy famoso porque salía en la escolta real con los tambores. Ese caballo ya en su momento fue diferente a los caballos que se veían entonces, era menos compacto, más atlético. Por entonces las crías que teníamos, las cinco o siete las vendíamos. Pero cada año nos quedábamos con el caballo que más nos gustaba, y lo probábamos siempre en doma. Así fue hasta que vendimos dos camadas a los Hermanos Maldonados, que hacían muchas exhibiciones y que buscaban nuestros caballos porque les funcionaban muy bien.
La Escuela. Después vino el convenio con la REAAE por el que los ganaderos les cedíamos caballos a la Escuela con una opción a compra con vencimiento a un año; si finalmente no los compraban al menos habíamos obtenido la doma de ese año. La primera vez que vinieron de la Escuela a ver nuestros caballos los vieron bajar desde muy lejos y por un sitio bastante inaccesible, entre las piedras y saltando como cabras, hasta que se pusieron como a unos 50 m de nosotros. Los de la Escuela dijeron, "vaya, no sabemos si son buenos o malos, medianos, grandes o chicos, pero caballos que son capaces de hacer esto hay que probarlos". Y así fue como dos de ellos fueron para allá. Uno fue "Larisio" y el otro "Alipensi", que ha muerto hace un año y pico, aquí en la finca donde mismo nació. "Larisio" fue muy famoso. Ellos nunca habían visto un caballo así, de sierra, duro y con temperamento, pero al año de estar en la Escuela se les murío. Pero quedaron tan encantados con él que llamaron para ver si teníamos otro potro, y vinieron y se llevaron "Albus" que marcaría una pauta en la Escuela con José María Sanchez Cobo. "Albus" era un hijo de "Diadema V", una yegua que realmente ‘embestía' desde los 50 o 60 metros. Después al siguiente año compraron "Delfinium" e "Iriantus", que quedó tercero en el Campeonato de España de Morfo-logía, y que no ganó porque en la funcionalidad le puntuaron mal y entonces no llegó.
Los cruces. Mucha gente piensa que quizás habría que cruzar las yeguas españolas con caballos de otras razas para mejorar, pero yo creo que eso es ir por la senda del medio. Si tú crees en tu raza lo que tienes que hacer es seleccionar muy bien dentro de esa raza, será eso sí, un camino más lento, pero también más seguro. Por ejemplo, cruzar una yegua española con cualquier caballo centroeuropeo puede darte un crack, pero en un segundo cruce ya no sabrás lo que te puede salir. Te puede salir al padre, a la madre o bien cruzados, y entonces se pierde la línea.
"Talismán". Hay sementales que marcan mucho y otros que marcan menos, pero yo pienso que en todo caso las yeguas marcan mucho más. Entre mis yeguas el "Talismán", marcó dos cosas que se ven en una gran proporción de los hijos, el buen carácter, animales que se dejan tocar, con buena cabeza, centrados. Y segundo, una facilidad para la doma increíble, solo hay que fíjarse en los hijos que están ya funcionando en doma. Hasta yeguas hijas suyas aparecerán pronto en las pistas de doma clásica. Y te digo esto cuando hay caballos mios que son tan temperamentales que muchos jinetes no han podido trabajar con ellos.

Domar las yeguas. Un ganadero arriesga mucho menos domando una yegua que un caballo. Arriesgas menos porque si pasa algo, se rompe o se lesiona, se puede dejar para criar. Es cierto que las yeguas sufren los cambios hormonales y entonces les cambia el carácter, haciendo que no sean muy estables en su comportamiento. Pero hay de todo. Yo tenía una yegua con la que corría la liebre, que tenía un corazón increíble, podías subir con ella una pared, y con la que jamás en todos esos años montándola me enteré de cuando tuviera el celo, jamás, quizás alguna vez porque le marcaba mucho un semental, pero si no para nada. El ejemplo contrario tuvo lugar en el Club de Córdoba, "Lady Jane" era fantástica, pero en los días de celo se volvía imposible. Yo creo que en cierta medida lo mismo puede ocurrir con los machos, los hay más ‘gritones' y menos. A lo mejor pierden en la prueba la concentración porque se dedican a relinchar y ya no se concentran durante el resto de la repris. Así que la estabilidad emocional la pueden perder igual unos que otros. Sin embargo la tradición en España ha sido centrarse solo en los sementales. Por otro lado es lógico cuando no se tienen yeguas que realmente raceen y transmitan, pero éste es el caso contrario a las nuestras, que marcan mucho, incluso más que el semental; son la masa madre de nuestra ganadería, y el auténtico orgullo.
Una línea. Por eso en mi caso, a la hora de seleccionar, prácticamente sé lo que voy a dejar para mi antes de que nazcan, porque sé las líneas, sé que quiero. A mi me gusta apostar por una línea y además me gusta dejar muchos animales. Después eliges, ya porque hay alguno que no se mueve tan bien o porque no tiene buenos aplomos, etc. Entonces esos los descarto. Me gusta probar también las yeguas. Me las bajo de la sierra y las tenemos un mes o mes y medio en la finca mientras que las probamos, y entonces, las que no nos gustan tanto, la quitamos. Ahora tengo como semental a "San" y antes tenía a "Talismán". Entonces todo lo que salía de "Talismán" me quedaba con él. Ahora todo lo que sale de "Impaciente" me quedó con él.
Luego nosotros tenemos las yeguas muy homogéneas, porque provienen de esas dos yeguas y de muy pocos sementales. Nuestro primer semental fue "Express", lo compramos porque nos lo recomendó el Delegado de Cría Caballar de nuestra zona. "Express" era el padre de "Fumana", de "Albus" y de "Sagitario". "Express" le dio muchísima belleza a las yeguas y luego también fuerza atrás. Y después echamos también a "Pestillo", pero no cubría bien, solamente cubrió unos pocos meses, había que empezar en enero, febrero, y marzo como mucho. Después en cuanto empezaba a hacer un poquito de calor, ya no cubría, era imposible. "Fumana" tuvo otro hijo, aquél que se subastó en la Escuela y fuí yo a comprarlo para que lo tuviera José María Sánchez Cobos. Era un caballo que era monórquido y como no iba a servir de semental finalmente no lo compré porque salía un poco caro. Ese es el caballo que digo yo que deportivamente era mejor que "Impaciente" aún. "Fumana" le dio a casi todos sus hijos un cuello fantástico, era fino, arqueado, con musculatura y lo transmitía. "Fumana" y "Danica" son madres que me han dado muchos caballos. "Danica" es madre de dos que estuvieron en Montenmedio en 2007, el de Juan Antonio Jiménez y de un caballo que se llama "Iberis", que tuvo un accidente serio y estuvo un año y medio de baja, ahora ha vuelto a la competición y lo monta Antonio Blanco Prieto. La madre de "Albus" era "Diadema", aunque pone que era "Guapita". Así que "Albus" y "Delfinium" son medio hermanos aunque en los papeles no lo pone, porque nos confundimos, pero luego el Delegado de Cría Caballar, se dio cuenta y lo supimos. Pienso que la yegua que ha marcado más en mi casa es "Guapita" a pesar de todo. Porque "Albus" y "Delfinium" son muy buenos animales pero yo creo que hoy como caballos se les exigiría más que entonces. Creo que no tenían la misma calidad como tienen hoy "Impaciente" o "G-Nidium", ni muchísimo menos. Y esto quiere decir que después de todo, a lo largo de los años, hemos ido haciendo las cosas bien.
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