Nos vamos dirección Badajoz saliendo de Madrid por la A5, la autovía que lleva a Portugal. Cuatro horas tarda el viaje en coche hasta la ganadería “Dehesa Cabeza Rubia”. La vegetación se vuelve más primaveral a cada km que nos acercamos a Olivenza, el pequeño pueblo encantador pasado Badajoz, a media hora de la frontera portuguesa. A 6 km pasado Alconchel, está la entrada de la ganadería “Dehesa Cabeza Rubia”.
Dónde alojarse
Nos quedamos en el Palacio de Arteaga. Emblemático edificio del siglo XIX en el casco antiguo, histórico de Olivenza. Completamente remodelado, con todo el confort que podemos buscar para una breve escapada al campo con visita a una ganadería incluida.
Muy recomendable para una cena agradable es también el pequeño restaurante dentro del mismo hotel. Una cocina que combina tradición extremeña con técnicas novedosas y productos de la región, extremeños y portugueses. La amplia bodega ofrece lo mejor de cada denominación. Conviene probar los vinos de la zona con un secreto, una presa o una excelente carrillada.
El magnífico entorno
Las más de 1.400 has están a disposición de los caballos. Las dehesas son interminables. Hasta donde llega la vista vemos encinas. El propietario de la yeguada Dehesa Cabeza Rubia es Ramón Martín, quien desde siempre había tenido mucha ilusión por criar Pura Raza, pero en su mentalidad ganadera de toda la vida siempre lo había considerado un lujo y hasta hace quince años no se decidió a poner en marcha la aventura de criar PRE.
Hoy día las instalaciones que se han dispuesto para los caballos disponen de un picadero cubierto con suelo de geotextil de 40m x 18m, una pista exterior, de 60m x 20m, y 20 boxes para machos, bien potros o sementales que se encuentran actualmente en entrenamiento. Hay paddocks donde se sueltan los sementales a diario en libertad y un caminador para diez animales. Se cuenta con 3 personas para atender a un total de 70 cabezas criadas en la libertad de la dehesa.
Entre caballos
La relación de Ramón Martín con los caballos no es reciente, desde pequeño monta a caballo. Su abuelo ya criaba caballos, su padre era un gran aficionado a ellos también, y en casa estaba mal visto no montar. Los ocho hermanos montan a caballo. Desde pequeño tenía dentro esa gran afición por los caballos. En casa había que montar todo tipo de caballos, los resabiados, los más duros. Al caerse siempre había que subirse de nuevo. Ramón nos cuenta como nunca olvidará lo que supuso para el, con 13 años, como al caérsele un caballo encima y romperle una pierna, que su padre le hiciera subirse de nuevo en el caballo y trabajarlo como si no le hubiese pasado nada. Eran otros tiempos.
Años después vino el deporte del Polo durante sus años de universidad, mas adelante pasear a caballo por el campo y mover el ganado con los caballos, así hasta que comienza a criar Pura Raza Española y decide empezar por el principio y aprender Doma Clásica. Para él es aprender de nuevo a montar a caballo y de verdad. Dos años con Philippe Davenport y unos meses con Luis Méndez le cambian la visión sobre la equitación. Desde entonces para él montar a caballo es Doma Clásica, es el refinamiento del conocimiento ecuestre. Y dos libros de cabecera “Reflexiones sobre el Arte Ecuestre” de Nuno Oliveira y “La Equitación” de Alois Podlajsky, aparte de una búsqueda continua de libros donde aprender algo. El contacto con la doma fue decisivo en su evolución como criador. Su visión sobre el caballo funcional se volvió más estricta. La persecución de la funcionalidad cobró mayor importancia dentro de la raza. Para él un caballo antes de nada es un animal de trabajo, un animal para montarse.
Una filosofía de cría y selección
Ramón criaba caballos cruzados, cuya finalidad era trabajar en el campo con el ganado vacuno. Los orígenes eran principalmente hispano-árabes. Hasta que un buen día compra dos yeguas PRE, a los dos años las vende y compra otras cuatro de la línea de la N en la que se basa actualmente, y comienza una continua selección hasta las treinta madres que tiene actualmente, dejando las que mas le gustan, comprando nuevas yeguas y vendiendo todos los años las que no le convencen. Treinta yeguas le parecen el número máximo del que no quiere pasar en su ganadería para poder tener un conocimiento individualizado de cada animal. Además hay unos 40 machos.
En “Dehesa de Cabeza Rubia” la base de la ganadería son las yeguas. La impresión de Ramón es que mucha gente piensa que las yeguas son de mejor calidad que los machos, para él la situación es casi la contraria y podemos ver en los concursos mejor calidad en los machos que en las hembras. Para él la gente es muy permisiva con las yeguas, admitiendo en ellas defectos que en los machos no consentirían nunca. En la ganadería la selección de las yeguas es crucial y se toma muy en serio.
Ramón piensa que la gente es muy permisiva con los defectos de sus animales, y en particular con sus yeguas. El intenta ser muy autocrítico con sus animales, aunque acepta que siempre existen defectos y que el caballo perfecto no existirá nunca. Para él es fundamental por otro lado ser más positivo y dar más valor a las virtudes que a los defectos, siendo un error para él valorar los animales solo desde una óptica negativa. El criterio de selección es muy estricto y todos los años se desechan aquellas yeguas de las que no se han obtenido los resultados esperados.
Se buscan caballos con fuerza y buen carácter, algo de lo que para Ramón adolece nuestra Raza. Presumimos del carácter de nuestros caballos y no es una realidad en muchos casos. Se busca un caballo ligero, pero que mantenga las características raciales.
La selección de los animales que se quedan en la ganadería se toma anualmente. Al final del verano una vez destetados los potros se ven uno a uno en el picadero cubierto. Y los revisa dos veces una con Bento Castellhano y otra con Ignacio Bravo, una vez conocida su opinión a la que añade la suya propia creada en esas valoraciones pero con el peso de haber visto nacer, crecer y comportarse al potro durante sus seis meses de vida toma la decisión de mantenerlo o no en la ganadería. Hay que buscar que el hijo supere al padre. Mas adelante se probará cubrir con el hijo un par de yeguas a ver que da, al año siguiente no se cubre para dar tiempo a valorar el producto.
La línea del PRE Pallarés
Ramón pasó como muchos ganaderos por la época Pallares, que para el hoy queda lejos y como un escalón en su ganadería. Su semental de entonces fue “Poderoso V” hijo de “Perdiguero”, el caballo con el que rejoneó Javier Buendía, padre a su vez de “Gnidium”. Ramón opina que uno ve en estos caballos una estructura y sobretodo unas masas musculares que te hacen esperar potencia y un buen motor y que racialmente están lejos de sus cánones por su aire hispano-árabe, y que el resultado salvo excepciones han sido animales rígidos de espaldas, sin cruz y sin esa fuerza que la aparente masa muscular prometía.
Plaza de Armas y Solera Bravo
Cuando se murió el semental Pallares que tenia (en lo que el denomina un afortunado accidente), no insistió en estos orígenes y se volcó en sus líneas actuales, que ya había probado con éxito. “Albero II” que viene por “Cesar” y “
Maluso”, que es para Ramón la única línea que está funcionando en España. En Solera Bravo a través de “Atiza” y su hermano “Alano” cree haber encontrado la solidez, aplomos buenos y limpios, buen carácter y fuerza para sus caballos, y por supuesto movimientos. Y en determinadas líneas de Plaza de Armas encuentra belleza y cierta distinción, y muy buenos movimientos, elevaciones, buen paso; es la línea base materna de su ganadería.
“Atiza”, el hijo de “Binguero” (hijo de “Navarro V” y por tanto nieto de “Albero II”) de la yeguada Solera Bravo ha cubierto mucho en la ganadería. Su sangre corre hoy día por las venas de muchas de sus yeguas y son las mas apreciadas por Ramón Martín. Las mejores tarjetas de presentación de “Atiza” son hoy por hoy su hijo “Guardadamas”, su nieta “Lagartera” y sin duda su hermano de padre “Cristiano”. Para Ramón “Atiza” es uno de los mejores caballos que ha habido: “Me maravilla su habilidad para todo, su inteligencia, sus aires son impresionantes, y su carácter inmejorable,. Algunos ganaderos critican su alzada pero yo estoy muy contento con todo lo que me ha dado”.
Con “Armas Tarugo”, el biznieto de “Albero II” del hierro de Plaza de Armas, se duplica la apuesta al encontrarnos a Navarro VI, propio hermano de Navarro V, por ambas líneas materna y paterna. Una línea buscada por su galope y solidez. Los hechos recientes lo respaldan, “Armas Tarugo” es el Campeón de España de funcionalidad de este año .Semental que está cubriendo mucho esta temporada y que muchas ganaderías de primera línea están utilizando.
“Guardadamas” significa ya la confirmación de la línea propia de Dehesa de Cabeza Rubia, es el resultado de las líneas por las que se ha apostado. El hijo de “Atiza” y “Lanchega”, es un semental con resultados propios (calificado durante tres años como Muy Bueno en el Ciclo Clásico del Mapa), criado en la ganadería, es el orgullo del ganadero. “Guardadamas” tiene un magnifico carácter, destacables movimientos y clase. Montado por Eva Navarro hace un binomio que promete. A los siete años “Guardadamas” obtiene resultados a través de su descendencia. Su hija “Lagartera” es la actual Subcampeona Joven de España en SICAB 2007. “Hay gente que critica su cuello un poco pesado, sin valorar su calidad de aplomos, su extraordinaria línea superior, su magnifico paso, su fuerza y sus aires súper elevados, la perfección no existe, si no la cría perdería todo su interés.”
Los concursos morfológicos de caballos Pura Raza Española
“A las yeguas en los concursos morfológicos se les perdonan cosas que no puedo comprender. Ves ganar yeguas sin cruz, con grupas planas, malos dorsos, se premia el volumen, la masa, el estado de presentación de muchos animales es para llamar a la sociedad protectora de animales. Falta femineidad, ángulos, cruces destacadas. Las yeguas que ganan no son madres de ningún caballo que funcione, ni siquiera de caballos que ganen en los morfológicos. Y además hay dos criterios dispares, uno para machos y otro para las hembras”.
“A mi ganado quizás le pueda faltar talla a los ojos de la gente, se me critica a veces por que mis caballos no son grandes. Para mi la alzada ideal de un caballo PRE es de 1,60 a 1,65, lo demás traerá problemas, en Europa ya han superado la etapa del gigantismo, solo queda que lo hagamos también en España”.
”Busco más la fuerza que es para mi el gran déficit del PRE y aligerar los cuellos aunque los debes mantener con cierto volumen, pese a los problemas que eso nos trae a los ganaderos, pero en otro caso perdería cierta identidad nuestro caballo”.