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No tiene aún tantos años, y como finalmente éste es el único nivel al que no se accede por examen, sino que depende de otros factores, sobre todo del conocimiento de cada uno, de lo que haya juzgado, de la experiencia que tenga, puede que lo elijan algún día.Aunque ello dependerá también de la política de la FEI, que en estos momentos intenta compensar un ligero ‘sobrepeso' de jueces oficiales de orígen alemán.Jueces ex-jinetes. Cuando Peter Holler en su día abandonó la competición en la doma clásica alguien lo animó a ser juez.. ¿por qué no?, era una buena forma de seguir alrededor de los caballos. Al haber tenido él mismo éxito hasta nivel GP, le iba a resultar muy interesante verlo todo desde otra perspectiva, aunque nunca se habría imaginado que llegaría a juzgar con tanta frecuencia. Primero tuvo que formarse, Peter Holler considera que la formación para jueces en Alemania es muy sistemática, que deja poco al azar y que es realmente intensa. En su día no le bastó en absoluto con el conocimiento que él había adquirido montando las reprises en competición. Los enfoques del juez y del jinete son muy distintos. Primero ejerció como "juez asistente", donde el objetivo es juzgar para adquirir rápido un nivel suficiente. En Alemania, al igual que en la formación de los jinetes, no se permite una especialización a ‘temprana edad', un juez tiene que juzgarlo todo, tanto el salto como la doma clásica hasta el nivel L, después se permite la especialización en una disciplina u otra.
Peter Holler podía haber elegido otra disciplina pero al final se decantó por la doma clásica. Después tuvieron que pasar 10 o 12 años antes de que pudiera juzgar a nivel GP en Alemania. Actualmente en Alemania se exige, para juzgar internacionalmente, que el juez aspirante cumpla unos requisitos previos, como haber sido previamente jinete y haber montado en principio hasta el nivel que se esté juzgando. Así a los aspirantes a ser juez de Gran Premio que solamente hayan montado solo hasta nivel M en competición, se les exige adicionalmente una licencia de entrenador. Peter Holler nos asegura que actualmente ya no se encuentra a nadie en Alemania que juzgue a nivel S y que solamente haya montado una reprise 2. Peter ve que es el propio mercado de la doma clásica el que regula tanto el número como la calidad de los jueces en Alemania. Cuando alguien no funciona la demanda se encarga de excluirlo del circuito. La oferta es grande y ésto eleva el nivel enormemente. El juez que quiera juzgar competiciones de nivel tiene que mostrar un buen conocimiento y saber hacer su trabajo bien, entonces es cuando lo llaman. Es lo que hacen con Peter desde España por ejemplo cuando lo llaman para juzgar en la Dehesa de Montenmedio.
La escala de la formación. A Peter Holler le gusta mucho ver y experimentar cosas nuevas. Juzga mucho en competiciones de caballos jóvenes, tipo Bundeschampionat (Campeonato nacional de caballos jovenes) o Gran Premio; por debajo del nivel M (San Jorge) no suele juzgar. También en Alemania hay que atenerse a un manual, al llamado Reglamento para el Enganche y la Equitación en este caso, la biblia, donde absolutamente todo se reconduce a la "escala de la formación": ritmo, descontracción, contacto, impulsión, rectitud, reunión. En base a ello se juzga cualquier prueba. En las categorías más bajas el peso suele estar más en los primeros puntos de la escala y así sucesivamente. Más adelante la rectitud y la reunión juegan un papel mucho más importante pero, en general, la escala es como un hilo conductor a través de todo el reglamento. Después de la escala en sí, lo que se busca realmente, dice Peter Holler, son buenos aires básicos, un asiento correcto, expresión, una equitación correcta de las figuras, etc. Pero finalmente entre una Reprise 2 y un Gran Premio no hay tanta diferencia en sus bases, lo que aumenta son las exigencias. Él personalemente busca siempre las mismas cosas: al inicio no pide reunión, por ejemplo en el caso de un caballo a nivel A, no exije que esté en equilibrio total o que en la parada no esté cien por cien apoyado en las cuatro patas, etc. sin embargo, más adelante, a nivel alto es requisito.
El caballo español. Peter Holler compara y dice que juzgar a un P.R.E o P.S.L es lo mismo que juzgar por primera vez una prueba de ponies; si no lo has hecho nunca, es algo que cuesta. Al no crecer en un entorno con este tipo de caballos es lógico que pueda costar un poco al principio acostumbrarse a reconocer los movimientos y sus peculiaridades. Pero eso no significa que en una competición internacional el caballo ibérico no tenga que responder a los mismos criterios que los centroeuropeos. Los criterios raciales no deben interponerse, y si finalmente los P.R.E o P.S.L no tienen un buen paso, pues no lo tienen. Respecto a ello ya no puede importar la raza y todos pasan por el mismo aro. Él afirma que se ven cada vez más caballos españoles con aires básicos correctos moviéndose bien en los cuadrilongos. Y añade que es un hecho que los caballos españoles tienen ventajas y fortalezas que los caballos centroeuropeos en general no tienen, como es el carácter y los aires reunidos. Es aquí donde seguramente se equilibrará el tema entre ibéricos y centroeuropeos. En fin, el problema del caballo ibérico existe sobre todo para los jueces que no conocen la mecánica de movimiento. Esto se agrava cuando los caballos son presentados por "jinetes de ocio" que no tienen siempre el mismo nivel de equitación que un "jinete de deporte". Peter Holler nos habla de lo necesarios que son nuestros P.R.E en el ambito internacional, que el mercado los necesita, incluso al margen de los objetivos deportivos. No importa que, debido a sus particularidades tradicionales, algunos crean que son pocos los P.R.E que pueden competir contra un hannoveriano. Por otro lado para este juez es muy importante y legítimo que el caballo ibérico pueda persistir en su forma tradicional. "Porque los espectadores los quieren, mucho, porque dan vida a la escena. Sin duda todo sería mucho más aburrido sin ellos". "El ejemplo de Invasor mostró que el P.R.E puede estar en la alta competición, pero para ello es requisito que el caballo pueda, por ejemplo, piafar de esa manera impresionante". Peter Holler opina que para lograrlo es muy importante que los caballos reciban una formación y monta muy correcta y que los jinetes los presenten según los estándares, hecho que hoy día parece que estamos logrando. "Esto ya es así". "Rociero XV". Con caballos así aumentarán las posibilidades de comercialización en el ámbito deportivo. Un "Rociero", un Pura Raza que participa a nivel internacional en competiciones, representando Estados Unidos, montado por una amazona estadounidense, es para Peter Holler un gran paso. Él lo tuvo que juzgar en Bremen donde le gustó mucho, al igual que "Fuego XII" que también está quedando bien en estos momentos. También los lusitanos que ve le gustan, entre ellos hay caballos extraordinarios. Del ibérico le ha gustado siempre mucho su comodidad, y cuando los ha montado no le resultaron demasiado calientes, simplemente respondían muy bien a las ayudas, gracias a una mezcla interesante de una buena cabeza y una sensibilidad extraordinaria. Esto también puede ser algo favorable para muchos de los jinetes, piensa Peter Holler. También encontramos comprensión por su parte con las características del caballo antiguo español. Sin embargo él ve que será muy difícil para el P.R.E y P.S.L antiguo y racial, poder competir con el centroeuropeo, por los cuellos macizos y los dorsos contrarios a lo que pide la doma. En su opinión lo ideal sería mantener la fidelidad al tipo racial mejorando las características funcionales, el único problema es que ésto llevará mucho más tiempo.
La objetividad del juez Peter Holler afirma que el punto clave de la labor de juez está en el aspecto psicológico. Hay que aguantar mucha presión, no solamente por parte de los jinetes que estén montando, sino también por los espectadores o los patrocinadores. Entre los mismos jueces existe la presión, porque de alguna forma quieren ser coherentes entre ellos mismos y dar una impresión de unanimidad. La psicología de juzgar es compleja, requiere mucho criterio y sangre fría para decidir en tan solo unos segundos. Además requiere valor para dar, por ejemplo, a un binomio desconocido muchos puntos, y no dar más al que habitualmente es el primero o el tercero. Para esto lo que hace falta es muchísima experiencia. Peter Holler le exige a un juez dos cosas: ser un experto de la materia y ser capaz de excluir cualquier subjetividad. Pero es un hecho que hasta entre los jueces de más renombre puede haber hasta cinco puntos de diferencia. En el "open scoring" actualmente ya no está permitido que los jueces puedan ver las puntuaciones de los demás mientras que juzgan. Se exige a los jueces un criterio independiente y que no se dejen influir. Que alguien esté dispuesto a exponerse a estos niveles de presión con tanta frecuencia denota una enorme afición a este deporte.
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