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Aplomos y herrajes se rigen por las leyes físicas y por la filosofía. Con esta afirmación nos sorprende Kasper Boerrensen, herrador de origen danés, que ya nos ha asesorado antes en TDC, en el número 4 y en el número 8 contamos con su saber hacer. Boerrensen, de 30 años, es un "fan" de su profesión, ¿cómo se hace esto? nos preguntamos muchos. Kasper nos lo cuenta a continuación muy en la línea de la columna de nuestro amigo el jinete y entrenador Lauro Aguiló en este número, que también reflexiona sobre la misma cuestión.
¿Amateur – profesional? Surge un nuevo perfil de profesionales, los que aman tanto lo que hacen, que consideran su trabajo un privilegio. Entre los que solemos tratar con caballos, muchos somos así. Tuvimos un sueño y lo hicimos realidad. ¿Como podemos mantener esta chispa de no poder esperar al día siguiente para volver a subirnos al caballo y probar lo último que hemos leído o pensado anoche sobre el programa de mañana?. Kasper, es un erudito que no para hasta que encuentra la solución a un problema, aún para el caso más complejo. Su filosofía de herrar y su filosofía de vida son una. De alguna manera ha intelectualizado su profesión, y del acto manual de herrar ha creado una cadena de analogías que son guías de pensamiento y de actuación en la vida diaria.
Comunicación Para Kasper una de las cosas más importantes es la comunicación y la colaboración entre los diferentes agentes alrededor del caballo. Los caballos no se deberían herrar nunca, en su opinión, y si hay que hacerlo antes hay que consultar con el jinete o con el cuidador para saber donde esta el problema – si existe, o cuales son las peculiaridades del caballo en concreto. El plus de tiempo que requiere este tramite, ayuda a construr después un trabajo solido. El jinete puede ser la mejor fuente de información del herrador.
Hay que ser consciente que cualquier daño puede ser evitado, pero para ello hay que tener una visión global del caballo, no solo mirar los cascos o las extremidades. El propietario o el mozo también tienen que vigilar las extremidades del caballo y fijarse si se está alcanzando o pisando y avisar al herrador enseguida. El veterinario suele ser el último en la cadena porque el verá el caballo una vez que se ha producido el daño. El herrador es una figura de importancia capital que aún no ha sido asumida ni de lejos como se debiera. La mayor parte de los problemas en el entrenamiento tiene su origen en el aplomo más o menos correcto de los cascos, porque de ellos depende absolutamente todo el movimiento.
El dialogo directo, el intercambio sobre todo entre los profesionales es muy fructífero. A la hora de la práctica vale más una conversación directa en vez de dejarle notas al herrador o mandar mensajes a través del cliente, la comunicación directa es fundamental. El herrador no hará lo que dice el veterinario si no están de acuerdo.
Actitud Estar centrado y focalizado en el trabajo, hacer las cosas a conciencia y con conocimiento es imprescindible en cualquier tarea que se haga, pero lo más importante de todo es saber porque uno hace lo que hace, piensa Kasper Boerrensen; poder intelectualizar el acto de herrar, convertirlo en una ciencia y a si mismo en un investigador ha sido una actitud guía para el joven danés. Lo ha podido hacer gracias a la dedicación y el esfuerzo de años, y porque su decisión ha sido la de llevar a la excelencia lo que hace y acumular conocimiento cada día de practica en su profesión. "Me siento satisfecho con cada reto, con cada descubrimiento o hallazgo, por pequeño que sea la excitación de llegar hasta el fondo de las cosas, de encontrar las llaves de los porqués, es algo único. Muchas veces las respuestas están ahí, ante nosotros, pero no las vemos, quizá porque no sabemos mirar como deberíamos, pero un buen día, relacionas variables entre sí, y entonces lo tienes, tienes un hallazgo que es transcendental para la evolución de tu trabajo.
Nos cuenta que a veces se despierta por la noche y se acuerda de los herrajes del día anterior y a menudo son las cuatro de la mañana cuando encuentra una solución para un herraje complicado. Reconoce su obsesión, sin embargo para él es la única forma de hacerlo. Como herrador no hay horarios, hay un compromiso con el trabajo y con la mente, más allá de las horas ganar dinero está bien, pero una vez cubiertas las necesidades básicas, el auténtico reto es vencer a nuestra mente y su propia capacidad.
El herrador – Sherlock Holmes El herrador tiene que tener una parte de "Sherlock Holmes", es decir la inquietud para resolver problemas, de encontrar la causa, de investigar el por qué del problema que se nos manifiesta en el casco y que sin embargo no siempre surge ahí. Por ejemplo un caballo con cascos de diferente tamaño, la cuestión no es solamente resolver esta diferencia sino observar y deducir por qué se produjo y de dónde partía.
¿De un sobrepeso en el casco más estrecho, porque el casco que ha sido sobrecargado durante un tiempo prolongado y debido a ello se ha cerrado?. ¿Por que?. La solución probablemente está en otra parte del cuerpo del caballo distinta al caso que podamos tener delante.
Filosofía "Mi filosofía es hacer un trabajo excelente. No importa que hagas mucha publicidad, no importa si contestas siempre al teléfono, lo que importa es el resultado de tu trabajo. Y nunca puedes decir que ahora ya no necesito aprender más, siempre tenemos que formarnos, todos, no importa cuantos años llevemos trabajando. La vida avanza y evoluciona y siempre hay algo nuevo que aprender. Los clientes buenos llegarán solamente si trabajas bien, eso puede tardar 2 años, 4 años o 10 años, pero llegarán. Cuando algún jinete me quiere contar que sabe como hay que herrar su caballo, y yo no estoy de acuerdo, hoy día le puedo contestar tranquilamente "es mejor que busques otro herrador". Pero lo puedo hacer gracias a que he estudiado durante años para saber lo que hago y por qué."
La calidad del casco De lo bueno se habla poco. Quizás en España nunca nos hayamos dado cuenta que no abundan los problemas graves de aplomos ni los cascos deficientes en los potros de Pura Raza Española, la raza tiene una clara ventaja en este sentido frente al caballo centroeuropeo nos comenta Boerrensen. Esto se debe a la fijación genética y a la consanguinidad del Pura Raza, los caballos centroeuropeos sin embargo tienen muchos problemas, la explicación lógica es que su genética suele ser un coctail.
El balance de Kasper sobre los aplomos y los cascos de los caballos centroeuropeos es todo menos positivo. La experiencia del herrador danés le ha mostrado que en general 4 de cada 6 caballos suelen tener problemas en los cascos en el norte de Europa, sin embargo en España Boerrensen cuenta tres casos severos a lo largo de tres años. Así que vale la pena cuidar la calidad de los cascos y de los aplomos a la hora de criar y guardar estas buenas características del PRE; también a la hora de cruzar con caballos lusitanos, que tienen las extremidades más finas según las observaciones de Kasper, "son duras pero hay que tener cuidado a la hora de cruzar, porque el F1 puede sacar todo lo malo en un cruce."
¿Cada cuanto tiempo hay que herrar? No hay una norma respecto a la frecuencia del herraje. Cada caballo es diferente. Hay caballos que pueden aguantar 8 o 10 semanas con las mismas herraduras y hay otros que aguantan solamente 1 mes.
Lo más común sin embargo es que los intervalos entre herraje y herraje sean en general demasiado largos, por razones económicas o por dejadez o desconocimiento. Hay que ser consciente que existe una "fecha de caducidad" del herraje y a partir de ese momento se castigan los tendones más de lo necesario y el próximo corte será más peligroso por ser mayor, el cambio brusco siempre es delicado. El jinete sensible debería sentir en cuanto su caballo ve alterados sus movimientos y su capacidad de tracción.
¿Cuándo corregir? A partir de cierta edad no se puede conseguir, ni con un herraje corrector, que el caballo mejore radicalmente sus aplomos, sin embargo sí se consigue que el caballo pueda trabajar sin hacerse daño. En los potros pequeños la corrección es posible incluso de anormalidades grandes, el hueso aún no se ha soldado y se puede influir sobre la colocación de los mismos. Por regla general a partir de los 3 años ya no se puede corregir demasiado respecto a los aplomos. En el norte de Europa hay una consciencia generalizada de que el período de mayor actuación del herrador en las ganaderías se da en los potros pequeños, en los medios, advirtiendo a la gente de esta posibilidad.
El momento optimo para realizar las correcciones es a los poco meses de vida del potro, entonces se corrige básicamente todo en 2 – 3 meses. Cuando el potro tiene 2-3 años la corrección tardará a lo mejor un año, a lo mejor 2, 3, o ya no se corrige nunca. Los problemas grandes son muy fáciles de detectar y el propietario debería estar atento y consultar a su herrador.
Observación El comportamiento del caballo en el prado nos da datos sobre el casco, y éste a su vez nos los da sobre el movimiento. La función hace al órgano. Si nos fijamos habremos visto que la mayoría de los caballos solamente apoya uno de los cascos de cada par en el suelo, y nunca los dos cuando pastan. El casco que está apoyado suele ser el más estrecho porque recibe mayor presión. Nadie puede sospechar que en este insignificante hecho ya se alberga un problema, porque los 5 minutos que lo observamos parecen sin transcendencia. Sin embargo esto no es así porque el caballo suele mantener esta postura durante todo el día y en consecuencia finalmente llega a ser una sobrecarga en determinados miembros y un problema.
Los caballos son como nosotros, zurdos o diestros, y en este sentido utilizan siempre la misma mano y el mismo pie, incluso para golpear la puerta del box. De nuevo la idea es: casi todos los defectos son fáciles de corregir si se detectan y se atienden a tiempo. Por ejemplo en el caso de un caballo que pierde a menudo su herradura, hay que saber ¿como se comporta el caballo?. Lo mejor será ver esta herradura perdida, el herrador deduce así qué paso y cómo remediarlo.
Y solo si el herrador acude enseguida esa información tendrá plena validez porque los datos son frescos, sin embargo si pasa demasiado tiempo, el flujo de información se habrá diluido.
Una ciencia viva "Herrar es una ciencia viva que está en evolución constante. No se puede permanecer con un mismo sistema durante un tiempo prolongado. Lo sufrirá el caballo porque a la vez su físico también evoluciona y cambia tanto como sus cascos, el herraje tiene que adaptarse cada vez."
Kasper cuenta que a menudo es interesante conservar los primeros herrajes de los casos más complejos para poder recordar la evolución. Es asombroso cuánto puede cambiar la calidad del casco. Es importante realizar una labor de documentación de cada caso mínimamente especial, no solo con fotos, radiografías, videos, pruebas, etc. Algo que casi nunca se hace en el sector. Si lo hacemos así en cualquier momento podemos regresar al caso y releer todos los datos, reestudiarlos o que sirvan de base para una discusión o foro con otros profesionales.
Y yendo aún más allá, hace años que me di cuenta de que debía tener mis propios caballos para así tener un laboratorio de pruebas directamente fiable y en el que pudiera manejar muchas más variables de las habituales con nuestros clientes.
Caso Práctico Al margen de estos consejos generales, estudiamos ahora el caso concreto de un caballo con aplomos denominados izquierdos. Se trata de un aplomo defectuoso, donde las extremidades del caballo tienen una forma de "x". Las consecuencias de este aplomo nos pueden causar problemas con el tiempo, la falta de equilibrio produce desgastes desiguales en articulaciones, tendones y ligamentos y lo tenemos que corregir.
Antes de empezar a corregir hay que tener en cuenta que los cambios que ocasionamos en el aplomo y en el casco no lleguen a causar otros problemas, a menudo algo muy frecuente.
Antes de corregir hay que fijarse si el casco está pisando en equilibrio. Los ángulos erróneos que se generan a causa de los aplomos mal formados son un problema porque producen degeneraciones.
Además es muy frecuente en el caballo izquierdo que tenga la parte exterior del casco más alta que el interior, y que el peso esté volcado sobre el lado interior.
Consecuencias Así que en el caso del caballo izquierdo nos suele venir un 2 x 1. El aplomo en sí es un problema y también la corrección del casco desequilibrado se hace imprescindible. El desequilibrio del propio casco produce un giro en el menudillo a los caballos que lo sufren. Son aquellos caballos que observamos desde atrás y nos dan la impresión que se mueven todas las articulaciones de sus posteriores. En muchos warmbloods observamos este movimiento pero Kasper insiste que todo es corregible y cuando están bien herrados este defecto se manifiesta solamente en un estado de relajación, cuando empiezan a trabajar ya no se ve nada, los mismos caballos pisan firmes y no se mueven en absoluto sus articulaciones. Es un problema que hay que tratar porque en relativamente poco tiempo este giro se traslada del menudillo al corvejón y puede llegar hasta la cadera, todo está conectado.
Tratamiento Para empezar habría que cortar el máximo que nos permita el casco en la parte exterior y el mínimo en el interior. Si no lo hicieramos así podríamos deformar el centro del casco. La herradura que coloquemos debe ser mayor en el lado interior, lo que a su vez conlleva el riesgo que el caballo la pueda pisar e incluso se la pueda arrancar. Pero tendremos que correr este riesgo para corregir el problema, no hay otra solución. Es un deber del propietario o cuidador controlar los pies y manos del caballo a diario.
Además el borde de la herradura debe estar raspado, redondeado para que el caballo no se pueda cortar con ella. El caballo izquierdo en general tiende a rozarse en el lado interior.
El herraje debería ser más estrecho en el lado interior porque ahí se alcanza. Tiene que ser más grande en la parte trasera y solamente en el lado interior más estrecho, así compensamos la diferente altura del casco entre interior y exterior. Así se evita el giro del menudillo hacia afuera, algo que suele ocurrir con frecuencia si el caballo está demasiado alto y el casco además es estrecho. A veces la corrección es tan lenta y tan meticulosa que hay que contar con la colaboración del propietario. Por ejemplo, para comprobar si una determinada manera de recortar el casco funciona, se va cortando cada semana muy poquito y después hay una semana en la que no se corta y se observa la reacción, si el caballo empeora, de nuevo se vuelve a cortar cada semana.
Un propietario puede llegar a colaborar en un tratamiento y allí donde el corte es pequeño incluso lo podrá hacer él mismo cada semana.
Es importante que los herradores se pueden intercambiar entre ellos, sus experiencias aportan conocimiento al otro.
Sería magnifico tener foros tipo "Newmarket" en cada país, también a nivel nacional enriquece la opinión y el conocimiento del compañero.
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