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Tim Flach, criado en Cornwall, en un entorno rural al suroeste de Londres, pasó desde su juventud mucho tiempo entre caballos. Sus padres jugaban al Polo y practicaban la caza. Mientras, él prefería limpiarlos, darles de comer, pasearlos de la mano, caminar entre ellos. Casi sin darse cuenta el caballo iba jugando un papel muy importante en su vida, lo que no podía imaginar es cómo su relación de observador con los animales iba a ser determinante en su futuro profesional.
El calificativo con el que él mismo se autodefine es el de “visual”, el de quien lleva consigo la vocación del pintor y el oficio del fotógrafo. Los pinceles, al acabar Bellas Artes, fueron sustituidos por una Hasselbald 39 negativos/seg. y una Canon 35mm, algunas de las herramientas que lo relacionan con su trabajo más personal y humanizado.
Tras veinticinco años de trayectoria profesional Tim Flach ha adquirido un gran control sobre los aspectos técnicos. Sus proyectos muestran un halo estético excepcional y reivindicativo. Siempre encontramos la visión crítica en sus trabajos y también la calma. Sus imágenes siempre parecen cuestionar a quien las contempla, pero lo hacen pausadamente, con cierta complicidad en el diálogo entre el artista y su obra.
“Hacer fotografías es hoy mucho más fácil que hace un siglo y esto es algo que se traduce en los contenidos y los temas que provocan el interés del artista”. Flach compara los tiempos actuales al período después del modernismo cuando celebrábamos el ser humano después de la industrialización y afirma: “Hoy me pregunto sobre la autenticidad del trabajo del fotógrafo, quizá porque la fotografía es parte de un proceso constructivo.” El medio o la forma no es determinante, lo que importa son las ideas y los mensajes.
Flach esta entusiasmado con la idea de que el sector de la fotografía se democratice, la gente puede al fin participar e involucrarse. No comparte el temor de otros compañeros de profesión que ven en el intrusismo amateur una amenaza. La imagen, según él, mantendrá su aspecto único, y lo hará independientemente de los soportes en que se recoja, aunque quizá haya sí haya que empezar a diferenciar entre fotografía y foto-ilustración. Ésta aparece cuando no se respeta lo que hay delante de la cámara, cuando se desnuda a las cosas de su verdad y cuando creamos una idea o una referencia de esa realidad. Ambos son tratamientos válidos, pero son distintos. Una cosa es la fotografía y otra el Photoshop.
La Fotografía de Animales
Lo imprevisible, lo sorprendente, lo que esconden los animales y lo que no vemos de ellos son, entre otros, los principales motivos por los que Tim Flach se decanta por retratar animales y no personas. Estos aspectos generan una incertidumbre, un ámbito en el que los elementos no se pueden determinar y un descontrol de la situación por la que el artista siente una gran fascinación: el aspecto de la sorpresa.
Las relaciones entre los humanos y los animales son las protagonistas de las fotografías de Tim Flach. A través de un antropomorfismo en el que los animales adoptan papeles humanos y comunican rasgos del ambiente social del hombre con los que todos nos podemos identificar, el autor pretende demostrar la humanización que hacemos de los sentimientos, instintos y reacciones de los animales, y cómo terminamos por atribuirles características humanas.
El Libro Equus
Equus, el libro que el autor ha dedicado exclusivamente a los caballos está pensado para gente que trabaja en el mundo ecuestre y que ha pasado mucho tiempo con los caballos. Los équidos son el hilo conductor del libro, que pretende ser más que un libro fotográfico. Para esto ha podido contar, entre otros, con el conocimiento y los consejos de Monty Roberts, quien le fue de gran ayuda al revelarle detalles sobre el comportamiento de los Mustang.
Uno de los aspectos más holísticos del proyecto ha sido explorar “de una forma diferente”. Para ello ha contado con el elemento geográfico. Ha viajado hasta Islandia para ver a sus caballos en su entorno natural, delante de los glaciales, donde el origen de su vida cobra auténtica significación. Ofrecer a quien quiera mirar variedad y esperanza de poder expandir experiencias; llegar con una imagen a personas que jamás conocerán estos lugares, es lo que justifica el desplazarse hasta las islas de Shetland con sus Shetland Ponies, a los fiordos noruegos, a los emiratos árabes, a cientos de lugares donde pueda nacer la historia, y donde exista conexión con el origen de la vida.
La variación del punto de vista, desde atrás, debajo del agua o a través de “rayos x”, es alqo que permite estructuras que de otra forma no podríamos ver. El caso del embrión equino. no tuvo nada que ver con el inertes de tomar una foto bonita, sino de intentar una aproximación a la realidad que permita al espectador encontrar algo que no había considerado, pensado o sentido, y ello aunque ese espectador finalmente no sea capaz de abarcar con su pensamiento la emoción que la imagen le produce.
La fotografía del embrión equino tiene su origen en la fascinación que Tim Flach siente por la idea de que el ser humano puede mover genes y participar en el origen de la vida como nunca antes se había hecho. Este magnífico trabajo sin duda nos llena de una mezcla de emoción y sobrecogimiento. Por otro lado, el embrión es un tema de actualidad en el mundo ecuestre. En el Polo, por ejemplo, casi todos los top-handycaped-polo-ponies han sido engendrados con el sistema de la transferencia de embriones, algo que también se ha extendido a los caballos árabes más top en los emiratos, donde el embrión es un tema muy sensible.
La realización de la foto de una cabaeza de caballo en plena carrera, en el éxtasis del movimiento límite, fue mucho más complicada logísticamente, pues para ello Tim Flach utilizó dos coches. En uno de ellos, él con la cámara, y, en el otro, el equipo sujetando la iluminación de estudio. Esta fotografía es un detalle congelado de un momento que nadie suele ver, ni el jinete que lo monta, ni el jinete de al lado que lucha por ganar la carrera. El caballo que está en pleno galope, con sus venas son perfectamente visibles bajo su piel cobriza, y la boca abierta por la presión del filete, se convierte así en parte de la carrera misma.
La fotografía del Treadmill por su parte ofrece una imagen diferente a través de la introducción de un nuevo ángulo. No se suele enfocar el movimiento desde detrás de un caballo, conjugar la perfecta sincronización del movimiento de las sucesivas pisadas que, como en un baile de cuatro, ordenan el espacio que contempla el observador.
El Próximo Libro
Tim intuye que nos movemos hacía la identidad del individuo y el tejido social, y su proyecto es recoger parte de esta evolución en su próximo libro. El nuevo proyecto se adentrará en nuestra relación con los animales al plantear preguntas claves del tipo: ¿Qué hacemos con el medio ambiente? ¿Cómo ensuciamos nuestro “nido”? ¿Qué causa la extinción de las especies? ¿Adónde vamos con la domesticación de los animales salvajes, los que no han sido mascotas?. Y observar la genética y sus avances, preguntándose por los peligros que ello implica para la especie humana y sobre las relaciones entre la cultura y la naturaleza. “Esto es mi próximo libro, pero aún falta mucho por preparar, estamos a dos años y medio vista.”
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