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En nuestra edición anterior publicamos una entrevista de José Manuel Cabezas que titulamos, como no podía ser de otra forma, “La Crisis del PRE”. Las reacciones de nuestros lectores a lo que se decía en este artículo han sido muy diversas, pero todas las que nos han llegado han coincidido en el mismo punto: que estaban de acuerdo con el contenido de lo que se decía, y con el titular que lo resumía: Hay crisis en el PRE. En lo que no había ni mucho menos unanimidad es en la forma y en la conveniencia o no de decir algo así. “Con declaraciones tan catastrofistas no ayudamos al mercado”. “Así no hacemos ningún favor al PRE”. “Un amante del PRE no puede decir que se va a pasar al centroeuropeo porque el trabajo en un PRE no rinde”. “Y ese quien habla, quién es para emitir una opinión así?”. ¿Cómo se puede decir que eliminemos el 50% de la cabaña equina de nuestra raza?. ¡Qué disparate más grande, Dios mío!”. Etc. Las réplicas han ido en su mayoría, más o menos, en la misma dirección. Lo que queda claro es que esta entrevista ha agitado algo las conversaciones de unos y de otros sobre el caballo Pura Raza Español. ¡Ojalá que estas reflexiones vayan más allá y potencien el sector!. Está claro que es algo que depende de todos nosotros, y que el problema está más bien en ponerse de acuerdo sobre qué, cómo, cuándo, por qué, y, sobre todo, quién. ¡Casi nada!.
El Mercado del caballo y del deporte de la Doma Clásica necesita urgentemente que las Razas Ibéricas sean competitivas, entre otras razones, porque es sabido que en un escenario de monopolio el canibalismo entre productos de una misma marca acusa, ante el cliente, los defectos de la marca en sí. Necesitamos del otro. Y, como venimos repitiendo, necesitamos jugar en equipo. Y, si hay crisis, hay que, entre todos, analizar causas y proponer actuaciones. Ahora bien, el problema añadido es que no contamos con datos que nos permitan tratar con rigor la situación, y que los pocos que hay no parecen ser lo bastante fiables, y que los pocos que tendremos dentro de un tiempo nos llegarán desfasados. Vamos por detrás de la realidad del mercado. En este sentido la idea de José Manuel Cabezas de “hacer tabla rasa” no parece tan descabellada. En la entrevista se hablaba del caso “Trakehner como una posible solución. Quizá ANCCE debería considerar, si es que no lo hace ya, esta opción.
En nuestra portada de esta edición aparece la imagen de la amazona Morgan Barbançon Mestre con tres de sus caballos top. Lo primero que llama la atención es que, desgraciadamente, no hay entre ellos ningún caballo ibérico. Lo que se deduce es evidente para todos: un deportista, sea amateur o profesional, que compite, quiere competir y ganar, y hacerlo con un PRE o un PSL, hoy por hoy, corre en desventaja. Y no se trata de que no haya profesionales y amateur que apuesten por animales de estas razas, los hay, y aún a su pesar, compiten, luchan y se esfuerzan hasta lo indecible por arrancar de sus compañeros unos trancos de calidad, una regularidad.
Pero los hechos parecen confirmar que el PRE y el PSL no están preparados para abastecer al mercado con caballos de la calidad de un “Fuego XII” y de un “Relámpago do Retiro” respectivamente. Y esta es la razón por la que muchos ganaderos aún prefieren volver la vista hacia los concursos morfológicos como valor seguro.
Pero al menos en cuanto a la raza se refiere la opción del deporte es inevitable. El mayor valor de un animal ha radicado siempre en su funcionalidad, en la calidad de sus aires, no en su morfología. Es una interesante reflexión lo que dice José Manuel Cabezas: Los Pura Sangre Inglés son una raza, y, sin embargo, solo tienen un criterio de cría: el más rápido con la más rápida. No importa ni lo más mínimo la morfología. Es un criterio genético que selecciona como ningún otro por dónde debe ir la evolución de la raza.
Pero también es cierto que esto supone alejarse de los cánones más tradicionales, de los morfotipos identificadores. Si observamos un PSI de principios de siglo y uno actual, es evidente la evolución morfológica. Se advierte que uno y otro caballo viene de una misma línea genética, pero que son dos caballos muy distintos, diríamos que uno, respecto al otro, es una evolución. Lo mismo es lo que pasará con nuestra raza si aplicamos parecidos criterios de selección. Nuestro PRE cambiará morfológicamente, como por otra parte es evidente que ya ha hecho.
Para los que amamos el PRE, los que vemos en este caballo un animal que puede servir para el deporte nos enfrentamos siempre a la evidencia de que estamos lejos de estar preparados. Pero creemos en que el PRE y el PSL pueden brillar en el deporte a una intensidad que hasta ahora nunca un caballo, de la raza que sea, ha logrado. Si logramos combinar la plasticidad de sus mejores movimientos con la regularidad en los mismos, habremos conseguido un caballo top, bello al ojo y al corazón.
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