|
La dificultad de comunicar a un neófito el objetivo del juego que es la Doma Clásica no es comparable con otros deportes. Por ejemplo, el futbol, el tenis, etc, son deportes que se explican simplemente, al decir por ejemplo que consiste en introducir la pelota en la portería contraria; o en el caso del salto, al decir que consiste en hacer caballo y jinete un recorrido de salto de obstáculos sin derribar ningún palo, etc. Sin embargo la Doma Clásica está entre esos deportes subjetivos difíciles de interpretar y de comunicar a otros.
Nuestro conocido Álvaro Domeq, que no se resigna, lo resume así: la Doma Clásica es “Como bailan los caballos”. Y este es quizá el más breve y claro resumen de todos cuantos se suelen oír.
Hoy, sin embargo la Doma Clásica es algo más, es deporte, y, por tanto, una forma de ocio. Aparentemente sin más trascendencia que una manera de ocupar el tiempo libre y de darle sentido. Sin embargo es mucho más. Como hemos dicho en ocasiones, es una forma de vida, un “Life style” marcado por una idea clave: la de la alta competición. La DC es en realidad un deporte de alta competición, porque lo que distingue a nuestro amateur es precisamente eso, que se profesionaliza mucho. Y, ésto, que es lo que hace que un deporte cruce fronteras, es, al mismo tiempo, lo que le impide ser un deporte de masas.
¿Cuántos se sienten cómodos identificándose con señoras y señores que se visten de frac para hacer deporte?. No es una ridícula imagen la de alguien haciéndo deporte con una chaqueta de la que cuelgan dos faldones?. ¿Quién se va a identificar en la sociedad de la televisión, desde el sofá de su casa, con una imagen de tan rancia elegancia?.
Sin identificación no hay Deporte, y sin contagio masivo, no hay tirón mediático, no hay televisión, etc.
Pero el nuestro es un deporte conservador. Los intentos por renovarlo, mejorarlo, hacerlo más actual y dinámico producen reticencias en la mayoría de jueces, jinetes, amazonas, profesionales y aficionados en general. Sin embargo como planteaba Giuseppe Lampedusa algo tiene que ser cambiado para que todo siga igual.
Por ejemplo, la propuesta de juezas como Withages de permitir fracs de colores ha chocado hasta ahora con la negativa rotunda de la FEI. ¿Y qué mas dió que en su día tenistas, como el norteamericano Andre Agassi, rompieran la sobriedad y elegancia del tenis mundial vistiendo con pantalones y pelos de colores?. Era un irreverente que ganaba partidos, y sin embargo el tenis, hoy, sigue ahí, más fuerte que nunca.
Esta es la línea en la que se está trabajando desde la propia FEI, buscando el camino de Lampedusa en su “Caballo Pardo”. Mientras, vamos teniendo la oportunidad de hablar con unos y con otros, que nos van adelantando algunas de las ideas que se barajan, aunque muchas, hay que decirlo, están ya descontadas hace tiempo.
|