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Prevención. La alimentación debe ser entendida como una forma de prevenir toda una serie de problemas admitidos como inherentes a la actividad deportiva. Sin embargo muchísimos de ellos podrían ser prevenidos mediante unas pautas correctas de la alimentación y de manejo.
Revisión de la boca. La revisión periódica y constante de la "boca", como factor determinante no sólo del correcto proceso digestivo, sino del comportamiento en el trabajo y de su actividad muscular, es una necesidad fundamental a la hora del inicio y preparación de un caballo de deporte.
Revisión de los cascos. Algo parecido ocurre con los cascos: una revisión de la textura y consistencia de los cascos es fundamental antes de someter a un ejemplar a un trabajo serio. Esta observación está íntimamente ligada a las observaciones y al trabajo de los herradores. La influencia sobre la salud de las articulaciones y de los cascos es muy importante . Las articulaciones. La prevención de la salud de las articulaciones (consistencia) y de los tendones (elasticidad) mediante el aporte de los nutrientes necesarios, junto con unas correctas pautas de trabajo, es otro factor a la hora de diseñar de una dieta para un caballo de deporte.
La actitud psíquica. La actitud psíquica que va adquiriendo el ejemplar, con el tiempo, si no se "encuentra" en las condiciones físicas de salud que se requiere, hará que en vez de "colaborar" en la progresión de su disciplina de forma ascendente y armónica, comience a "crear defensas" frente al ejercicio y al trabajo, llegando en situaciones límite a provocar su fracaso deportivo o su rechazo como ejemplar de deporte.
Los análisis clínicos. Debemos de conocer perfectamente cuál es el estado de nuestros caballos en condiciones de salud para disponer así de un patrón que nos sirva para identificar cualquier alteración que se puede producir en el caballo sin que se observen síntomas clínicos aparentes. Comportamientos anormales en el trabajo, el apetito, la micción, las defecaciones, etc. deben ser confrontados con un simple análisis de sangre y orina para prevenir cualquier alteración física. Un análisis básico del hematocrito, de la glucosa, de las proteínas plasmáticas, la urea sanguínea, el lactato y densidad y del pH de orina, pueden orientarnos en la detección de un posible problema y definirnos el estado físico y el metabolismo hepato-renal del caballo. Estas pruebas realizadas en situación de descanso y tras esfuerzos físicos de trabajo y/o competición nos permiten conocer la capacidad muscular, la capacidad de rehidratación y la capacidad metabólica frente al esfuerzo. La periodicidad de las pruebas dependerá y se ajustará al programa de entrenamiento y de competición del caballo. A título orientativo deberá realizarse siempre 30 días antes de una competición y un mínimo de cuatro veces al año.Forma y tiempo de suministro. El correcto funcionamiento del metabolismo general depende en gran medida no sólo de los aportes de nutrientes sino también de la forma y del tiempo de suministrarlos. Higado y riñones. Del metabolismo hepático y renal va a depender la correcta actividad muscular y la capacidad de rehidratación, la capacidad de respuesta frente a situaciones de stress y cambios bruscos de alojamiento (transportes, concursos deportivos, etc) además de multitud de otros procesos fisiológicos en donde intervienen multitud de iones minerales, enzimas, catalizadores, etc.
Capacidad de respuesta. La respuesta frente a las órdenes de trabajo tiene también un componente nutricional, al estar la transmisión de los impulsos nerviosos, desde el cerebro a las extremidades, influenciada por los aportes de determinados nutrientes. El diseño de la dieta. Un apartado especial tiene el diseño de dietas para diferentes fases de la actividad deportiva y de la crianza de los ejemplares destinados al deporte. Tránsito intestinal adecuado. Por último, es la actividad digestiva la que sufre una actuación directa mediante el aporte de los distintos elementos nutritivos. Obtener un correcto y fisiológico proceso digestivo a lo largo del tracto digestivo, consiguiendo un tránsito intestinal adecuado, repercutirá de forma decisiva en el comportamiento deportivo de nuestros ejemplares. Conjuntar los aportes necesarios de nutrientes con la forma y momento de administrarlos optimizará los resultados y la condición físico-psíquica de nuestros ejemplares. La diferencia en la alimentación entre un atleta de doma y uno de salto está fundamentalmente no tanto en las cantidades como en la composición de los concentrados y henos. El caballo de salto por término medio necesita unas 3000 kcal. diarias más que un caballo de doma, aunque dependerá nuevamente de la raza y de los tiempos y del tipo de trabajo marcados por el preparador físico.
¿ Qué cantidad de alimento diario debe comer un caballo ?
Un caballo de 550 kgrs. de peso vivo comerá de 10 a 11 kgrs. de alimentos secos (humedad del +10% aprox.). En un atleta de doma las cantidades se repartirán en 4 a 5 Kgs de concentrados y 5,5 a 6,5 Kgs de henos.
Algunos autores lo expresan en Kgrs. de Materia Seca o Sustancia Seca, que son los kilogramos de los alimentos mencionados restándole la humedad que poseen. La humedad suele ascender a un 2% del peso vivo sobre el alimento tal cual con su humedad (humedad aproximada del 10%). Los avisos. Consumos superiores a estas cantidades, entre concentrados (cereales y/o pienso) y forrajes (henos y/o pajas), pueden "avisarnos" de que existen trastornos alimenticios derivados de una incorrecta digestión de los alimentos, de alimentos con nutrientes fundamentales no digestibles o un insuficiente aporte de nutrientes o un desequilibrio en el conjunto de la dieta. Consumos mayores de estas cantidades se consideran técnicamente "aberrantes" y hay que buscar sus causas para prevenir las alteraciones que tarde o temprano van a producirse. Tono muscular. El obtener un óptimo "tono" muscular que evite las lesiones típicas deportivas como miosítis y otras, depende en gran medida del equilibrio entre los nutrientes aportados y el trabajo realizado. La capacidad física, resistencia y fondo son factores fundamentales que sólo son posibles mediante el equilibrio alimentario.
Sabías qué ......... El agua es un elemento fundamental en la alimentación y en el metabolismo de los caballos, su contaminación por elementos químicos - fundamentalmente nitratos y/o nitritos - pueden producir graves trastornos de tipo metabólico (insuficiencias hepáticas, lesiones hepáticas y renales), digestivos (mala absorción de nutrientes, relentización del tránsito digestivo con posible incidencias de cólicos), lesiones de tendones (tendinitis) y trastornos del desarrollo y la fertilidad en yeguas (presencia de abortos esporádicos, infertilidad, mal desarrollo fetal, etc.). Tanto si es de suministro local como de pozo o manantial propio... ¡ Controla la calidad del agua que bebe tu caballo de forma periódica (mínimo una vez al año) !
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