|

El cólico es el dolor que se produce fundamentalmente en los cuatro divertículos del sistema digestivo del caballo: estómago, intestino delgado, ciego e intestino grueso.
Son muchas las causas que lo provocan y de muy diferente orígenes. Unos pueden ser mecánicas: desplazamientos, torsiones, impactaciones. Otras pueden tener un origen nervioso (stress) o alteraciones en la transmisión de los impulsos nerviosos, otras en la propia composición y proporción del alimento (enteritis e incarceraciones). Otras en el propio funcionamiento del peristaltismo intestinal: ralentización del peristaltismo intestinal y parálisis por causas ajenas al propio aparato digestivo e ingesta de alimentos (procesos infecciosos, parasitarios, renales, hepáticos, pulmonares, traumáticos, etc..)
Cada vez encuentro más casos de caballos con un incorrecto funcionamiento del intestino grueso con presencia de abundantes gases y defecaciones en los primeros momentos del trabajo y que están relacionadas con la "proyección" hacia el aparato intestinal de "dolor" desde la musculación dorso-lumbar. Una vez que se corrige estos dolores el tránsito intestinal vuelve a normalizarse y desaparecer esos "signos" clínicos e incomodidades que transmite el caballo. Es por ello que no se trata tanto de que el caballo tiene una anatomía que "predispone" a sufrir este tipo de procesos, y creo que las especiales características de su aparato digestivo nos crea la necesidad de conocerlo con la máxima profundidad para poder llevar, en nuestras actuaciones, una labor preventiva capaz de reducir su incidencia en porcentajes altísimos.
Es sobre la alimentación donde se puede llevar una mejor actuación preventiva aplicando pautas, alimentos y proporciones que ayuden al correcto funcionamiento de todo el aparato digestivo. Que existen otros muchos factores, sí es cierto, pero las pautas de alimentación junto con un correcto programa sanitario en cuanto a desparasitaciones, pueden llegar a suponer una reducción de su incidencia en más de un 90% de los casos.
De acuerdo a la muy esquemática división que realizo en el articulo sobre los principales divertículos en los que se compone el aparato digestivo de los équidos, es fundamental entender que la alimentación en los équidos y su digestión, conlleva una serie de acciones físicas, situaciones mecánicas, procesos enzimáticos y fermentativos, secreciones glandulares, procesos de rehidratación, etc., cuyos órganos y funciones exceden de la consideración funcional del aparato digestivo, y que tienen una relación muy directa entre ellos, como formando una cadena, y cuando se rompe cualquiera de sus enlaces, se rompe el equilibrio metabólico-digestivo y se pone en situación de riesgo-cólico al sistema digestivo.
Otro factor fundamental que debe de ser entendido por los criadores, entrenadores y jinetes es que el sistema digestivo no es un "ente" aislado, su acción y funcionamiento va a depender de una forma directa del correcto funcionamiento de otros órganos y glándulas, sistema nervioso, hígado, páncreas, riñón, sistema respiratorio, etc., y que es en definitiva un engranaje que puede verse alterado en el mismo momento en el que se ven afectados cualquiera de estos órganos y sistemas. Y me extiendo en estas bases fisiológicas por que en el desencadenamiento de los cólicos, su pronóstico y evolución, es fundamental la observación por parte del cuidador de las situaciones que se han producido en el caballo en cuanto a manejo, alimentación, sanidad, etc., en sus últimas fechas, es lo que conocemos técnicamente como anamnesis.
Las pruebas clásicas de diagnóstico del cólico, sondaje nasofaríngeo, exploración rectal, auscultación, inspección de mucosas, análisis clínicos, exámen ecográfico, etc. se quedarán siempre "cojas" si no van acompañados de una anamnesis completa, y en este última, los datos fundamentales los ha de aportar el propietario-cuidador-jinete.
SABIAS QUE...
En el caballo de deporte se necesitan al día entre 18.000 y 22.000 kilocalorías digestibles. Eso supone que el entrenador ha de llevar un control lo más exacto posible de la dieta del caballo. La sola observación de si el caballo, como consecuencia de la relación dieta-ejercicio, engorda o adelgaza, le llevará al entrenador a estar siempre por detrás de los hechos en la toma de decisiones. En este sentido es también importante medir no solo la cantidad sino también la calidad de los granos, que viene determinada en gran parte por el peso especifico, a mayor peso se presupone mayor calidad y energía.
Para realizar una valoración sobre la calidad de la avena o cebada que se está suministrando, el entrenador debe realizar una medición del peso específico del grano y también de la fibra si viene prensada (Cebada, 62O kg/m3; avena, 520 kg/m3; heno prensado, 200 kg/m3). Para ello existen unos económicos aparatos de medición, del peso para los granos, y de la humedad para las fibras, que todo entrenador debe tener a mano.
Otra forma de confirmar la adecuación de la dieta a la intensidad del ejercicio que realiza el caballo durante el entrenamiento consiste en pesarlo con relativa frecuencia. Para ello basta con tener una referencia inicial del peso suministrado por una báscula y posteriormente realizar comprobaciones usando tan solo una cinta métrica para medir su contorno, y compararlo con la medida de referencia. Así sabremos cuanto habrá engordado o adelgazado, y podremos reajustar la relación dieta y ejercicio.
|