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1.Inicio de los entrenamientos (60 a 90 días)
Diseño y preparación de la dieta de acuerdo a la raza, edad, carácter y programa de entrenamientos. El diseño de la dieta consistirá en la elección de las materias primas a utilizar (piensos, cereales, subproductos, etc.) así como los henos y/o pajas, así como el tipo de camas a emplear de forma habitual en el box y que necesariamente deberá de ser la misma que se encuentre el caballo en el box de concurso al que sea trasladado en su momento.
Las materias primas a utilizar deberán de ser previamente contrastadas para obtener la mayor homogeneidad posible a lo largo de la temporada. No todas las partidas de pienso o cereales son iguales desgraciadamente por lo que habrá que efectuar unos mínimos controles de calidad a lo largo de la temporada.
La cantidad de alimento no sólo va a depender de la raza (peso), comportamiento psíquico del caballo, edad y actividad que desarrolla el ejemplar sino que va a depender del esquema de entrenamientos que se programe entre jinete y preparador físico. Teniendo en cuenta estos factores se puede aplicar una primera dieta en cuanto a aportes de proteína, energía, minerales, vitaminas y henos, para ir adecuándola en función del comportamiento del caballo y resultados de las pruebas analíticas a realizar periódicamente. Esta dieta deberá contemplar como forma prioritaria la adecuada proporción en la dieta total diaria de concentrados (máximo 40%) y henos (mínimo 60%), para garantizar el correcto comportamiento del proceso digestivo y del tránsito intestinal.
Aplicación correcta del programa de desparasitaciones. Al inicio del programa de entrenamientos es imprescindible la aplicación de una adecuada desparasitación del caballo o caballos objeto del entrenamiento. Esta desparasitación es independiente del programa general a diseñar en las diferentes cuadras o centros hípicos. Ignorar o no aplicar esta desparasitación puede dar al traste con todo un esfuerzo de meses de trabajo, comprometiendo seriamente la salud óptima de nuestros ejemplares. Cuando un animal es sometido a una dieta rica en componentes nutritivos (aminoácidos, azúcares, minerales asimilables, vitaminas, etc.) y está sufriendo un proceso de parasitosis crónica sin que existan pruebas en cuanto a su aspecto externo, ni pruebas laboratoriales fiables (análisis coprológicos), se va a producir una exacerbación de dichos parásitos que van a dar lugar a una importante merma en los aportes nutritivos de la dieta y por consiguiente en sus capacidad de respuesta física.
Control analítico del metabolismo hepato-renal y muscular. Es importante conocer el metabolismo hepato-renal y muscular de un ejemplar no sólo porque es fundamental conocer su estado de “normalidad” sino que es importante poder establecer un perfil de valores analíticos individual de cada ejemplar. Estas primeras pruebas nos permitirán conocer el estado metabólico del ejemplar y adecuar la dieta y el programa de entrenamientos de acuerdo a sus condiciones metabólicas. Conociendo su estado de normalidad analítica, podremos detectar cualquier alteración de su metabolismo a lo largo del proceso de entrenamientos.
Control analítico de la calidad del agua de bebida y consumo diario de agua. Realizar un análisis básico del agua de bebida que van a ingerir los animales durante el período de entrenamiento es una pauta imprescindible a la hora de optimizar no sólo una dieta sino para tratar de optimizar un comportamiento metabólico adecuado. Conocer el consumo diario de agua de un ejemplar es algo tan importante a la hora de valorar y prever su comportamiento deportivo que es una pauta imprescindible en el manejo de los alimentos de nuestros ejemplares. Disponer durante 48-72 horas de cubos para rellenar de agua (una vez cerrados los bebederos automáticos) nos permitirá conocer el consumo diario del ejemplar y valorar, a la hora del concurso, la ingesta diaria de agua para obtener una adecuada recuperación y respuesta física del ejemplar.
2.Adecuación de las materias primas
La elección de un pienso o cereal a la hora de alimentar a nuestros caballos es algo que debería de ser muy simple. La complicación surge cuando se cruzan diferentes intereses técnico-comerciales que en vez de ayudar a discernir sobre qué es lo más adecuado, siembran la confusión.
Es lógico que en animales destinados a la práctica más o menos intensiva de distintas disciplinas tratemos de dar los mejores alimentos y por supuesto de las mejores calidades. La utilización de productos aplastados, cooperizados por calor o strusionados, frente a los granos enteros de cereal va a mejorar las condiciones de digestibilidad de dichos nutrientes, pero seamos serios, cuando decimos de dar productos cooperizados o strusionados nos referimos a cooperizados o strusionados en el 80% del aporte de la dieta. Digo esto porque en el mercado se presentan piensos mal llamados “cooperizados” o “strusionados” cuya cantidad no supera el 20% de la composición del pienso, por consiguiente su proceso de digestión puede ser similar al que produciríamos con un simple cereal aplastado.
Uno de los objetivos fundamentales en un caballo de deporte es, además de aportarle los nutrientes necesarios (proteína, energía, minerales, vitaminas, fibra, etc.), conseguir una rápida digestión en dos partes fundamentales del tracto digestivo, el estómago y el intestino delgado. El proceso de aplastado favorece esta digestión, pero son los procesos de cooperización por calor y strusionado los que, además de favorecer la digestión, agililizan el proceso digestivo permitiendo al animal un rápido aporte de nutrientes y un óptimo tránsito intestinal que mejorará su comportamiento físico durante los períodos de esfuerzo y competición.
Dependiendo de la actividad física que desarrollan los caballos, este factor del tipo de alimentos a utilizar adquirirá una mayor importancia. Éste es el caso del PSI donde el empleo de estos productos en su totalidad en la dieta junto con henos y/o pajas se pueden hacer imprescindibles.
Las pautas de alimentación u horarios es algo fundamental. Adecuar de una forma sencilla las horas de administración de los concentrados (2 veces diarias) de acuerdo a las horas de trabajo diario, requiere una coordinación entre el dar de comer y el “trabajar” al caballo. Respetar los intervalos de tiempo entre la comida y el trabajo se hará imprescindible para conseguir una respuesta física homogénea y constante a lo largo de la temporada.
El aporte de heno debe realizarse durante 2, 3 o 4 veces al día. Adecuar la pauta de administración de la dieta de acuerdo al trabajo sí/no diario es también una pauta importantísima a la hora de obtener esa homogeneidad y constancia física. En el siguiente cuadro esquematizo lo que sería unas pautas de dietas semanales en función del trabajo.
3.Especificidad de la dieta al concurso
Cada tipo de concurso por su intensidad y duración (días) requerirá unas pautas de alimentación similares a lo que el caballo venía acostumbrado, aunque varían los horarios de comida de los concentrados.
No tener en cuenta estas pautas de horario de comida-trabajo en un concurso puede dar al traste con meses de preparación física y poner en riesgo la salud del caballo en cuanto a lesiones de tendones y músculos.
Control analítico del metabolismo hepato-renal y muscular en el pre y post ejercicio. Entre quince a 20 días antes de un concurso deben de ser controlados los parámetros para conocer cuál es el estado metabólico del caballo en cuanto a su capacidad de rehidratación, funcionalidad renal, hepática y muscular. Estas pruebas orientan de forma objetiva en cuanto al estado y respuesta física del caballo para poder realizar los ajustes dietéticos que se consideren necesarios para su condición física óptima.
4.Disminución de situaciones de riesgo
Es una pauta normal que durante el proceso de entrenamiento éste vaya progresando en cuanto a intensidad. Esto el caballo instintivamente lo “nota”. En ocasiones es el jinete el que transmite este cierto estado de ansiedad al caballo, la conclusión es que el mayor estado de “nerviosismo” exteriorizado o no por el caballo conduce a que el proceso digestivo pueda ralentizarse provocando situaciones como de “empacho” o pérdidas de apetito irregulares. Para prevenir estas situaciones hay que evitar incluir en las dietas durante los últimos 15 a 20 días previos al concurso, todos aquellos alimentos o suplementos nutritivos que puedan aumentar su “excitabilidad” o ralentizar el proceso y tránsito digestivo. Suprimir los aceites (cualquiera que sea su origen), evitar los productos flatulentos (habas, guisantes, etc), controlar los correctos aportes de leguminosas (alfalfas, en cualquiera de sus presentaciones), evitar los aportes excesivos de melazas tanto de caña como de remolacha) así como el exceso de minerales “saciantes” en la totalidad de la dieta fundamentalmente las distintas fuentes de calcio, tanto inorgánico como orgánico.
5.Prevención dietética del stress
El punto anterior enlaza y llega a su máximo exponente en las horas previas al concurso en donde se aúnan por un lado, un transporte más o menos prolongado, junto con un cambio de “hábitat” y un contacto con otros caballos, ruidos, personas y clima a los que el caballo es ajeno y no está acostumbrado.
La situación técnicamente es de un mayor grado de stress con un aumento de las catecolaminas circulantes (adrenalina y noradrenalina fundamentalmente además del gosipol) que va a provocar una alteración de la funcionalidad hepática y como consecuencia de ello una digestión más lenta y lo más grave, una ralentización del tránsito intestinal.
Vía nutricional podemos favorecer la funcionalidad hepática para así reducir los riesgos antes mencionados mediante la inclusión de sustancias colagogas y coleréticas de forma natural, que no suponen ningún inconveniente en los controles de sustancias prohibidas por la FEI. Estos cuadros de pérdida de apetito y situaciones de “empacho” digestivo tienen un mal pronóstico en las horas previas al concurso, pues su resolución mediante medicamentes específicos por via parenteral o endovenosos no suelen tener la respuesta rápida que quisiéramos, de ahí la importancia de la prevención mediante pautas sistemáticas pero rutinarias en esos situaciones de stress.
En esta fase de pre-concurso es fundamental respetar cuatro factores básicos de la nutrición:
1.- No cambiar nunca el tipo de concentrado que suministramos habitualmente al caballo.
2.- No cambiar nunca el tipo de heno que venía comiendo el caballo.
3.- Controlar el agua que va a beber el caballo y conocer la cantidad diaria que consume
4.- Las “camas” de los box deberán ser del mismo producto que venía utilizándose en el lugar de entrenamiento. Evitar el cambio de virutas y/o pajas.
Una variación en cualquiera de estos cuatro factores puede hacer fracasar el comportamiento físico y psíquico del caballo, llegando en la mayoría de los casos a situaciones de bajo rendimiento y fracasos deportivos.
6.Adecuación de horarios de las comidas
Si importantes son los horarios de comida con respecto al trabajo a lo largo del período de entrenamiento, fundamental es en el día del concurso. Adecuar los horarios de administración de concentrados a la hora del concurso es primordial para el éxito deportivo.
7.Suplementaciones dietéticas
La incorporación de productos energéticos que favorezcan el mantenimiento de los niveles de glucosa en sangre y los productos rehidratantes para una correcta rehidratación, son parte importante de la dieta en estos días de concurso. En ciertos caballos cuyo nivel de ácido láctico aumenta de forma considerable durante el ejercicio ocurre que, su hígado no es capaz de metabolizarlo al ritmo que se está produciendo, y si esta situación se une a unas insuficientes reservas de glucógeno muscular, el resultado es un cuadro de hipoglucemia que impedirá al caballo terminar las pruebas en condiciones físicas adecuadas. Las consecuencias más trágicas son las lesiones a nivel de tendones (tendinitis) o lesiones musculares (miositis) a causa de estos estados de hipoglucemia durante el ejercicio.
8.Ajuste de la dieta post-esfuerzo
Es importante una vez finalizado el concurso, que la dieta de la tarde-noche que vamos a suministrar al caballo sea desde un punto de vista digestivo lo más “laxante” posible suprimiendo en esta comida el concentrado y añadiendo exclusivamente heno, salvado, rehidratante y suplemento vitamínico-mineral. De acuerdo al conocimiento de algún tipo de golpe o “alcance” sufrido por el caballo durante la prueba, se debería consultar al veterinario responsable para el tratamiento con productos que eviten el cuadro de inflamación, que de no tratarlo, se va a producir a lo largo de las siguientes 24 horas, provocando situaciones que requerirán tratamientos farmacológicos y lo que es más grave, reposo durante períodos prolongados que romperán el ritmo de entrenamientos-concursos. En los tratamientos para este tipo de problemas se emplean los antinflamatorios no esteroides (AINS), para evitar el uso de corticoides cuyos efectos secundarios comprometen el metabolismo hepato-renal.
9.Ajuste de la dieta las 24 horas siguientes
Es normal que al día siguiente del concurso, se mantenga a los caballos en reposo. Es durante este día cuando hay que seguir atentos para aplicar la dieta adecuada.
Si durante el concurso no se ha producido ninguna alteración física o metabólica a tener en cuenta, este día ha de tratarse como un día de descanso o estancia en libertad, incorporando la dieta de “descanso” tipo que viene reflejada en el cuadro del punto 2.
10.Control a las 48 horas
El control del metabolismo hepato-renal y muscular es importante. Conocer cuál ha sido el grado de recuperación física y metabólica del caballo para poder continuar el ritmo de entrenamiento que se había programado es clave. Al conocer los parámetros al inicio y durante el entrenamiento, nos es más fácil valorar cualquier alteración y corregir mediante una combinación de la dieta junto con el entrenamiento cualquier ralentización en el estado de recuperación.
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