|

Cuando hablamos de flexibilidad nos referimos a las articulaciones y a su capacidad de flexionarse en diferentes posiciones, y cuando hablamos de elasticidad nos referimos a los músculos y tendones y a su capacidad para alongarse y retraerse por si mismo.
Movilidad articular A la suma de las dos anteriores se le llama movilidad articular, que es lo que debemos buscar siempre en el entrenamiento con nuestros caballos. Es decir debemos tratar de elongar los músculos de nuestro caballo hasta el límite articular sin que por ello sufra daños.
El grado de movilidad articular de un caballo depende de la genética y es una cualidad involutiva, lo cual significa que el potro nace con la máxima posible y la va perdiendo gradualmente a lo largo de su vida. Por eso es muy interesante hacer una evaluación durante los primeros meses de vida del ejemplar. No obstante, se trata de una capacidad que puede ser también desarrollada mediante el trabajo y, por tanto, su pérdida retrasada. Los condicionantes son: si es macho o hembra, la actividad deportiva, la actividad cotidiana, los accidentes, las lesiones, etc.
Los aires del caballo
Los aires del caballo serán mejores o peores en función de los ángulos y combinaciones de palancas óseas de su esqueleto.
No obstante el grado de movilidad articular es determinante en la calidad del movimiento de esas combinaciones de palancas.
Ambas cualidades no necesariamente van juntas. Podemos encontrar a un ejemplar con buenas palancas y con una movilidad articular reducida, y, al contrario, un ejemplar con malos ángulos y un grado de movilidad articular alto. Pero sobre las primeras, el jinete y el entrenador no pueden influir, debido a su dependencia 100% de la genética, sin embargo sobre la segunda sí podemos introducir algunos cambios.
La movilidad articular es así una capacidad que puede ser mejorada por el entrenamiento y que potencia enormemente el rendimiento deportivo del caballo y su potencial físico.
Palancas y ángulos Por último, antes de empezar, debemos precisar que no es lo mismo hablar de palancas que de ángulos. De las primeras, en tanto que son huesos podemos predicar su mayor o menor longitud, grosor y resistencia. De los segundos, el mayor o menor grado de apertura o cerramiento que se forma a partir del punto de conexión entre dos de ellas, y que forma la articulación.
Debilidad articular Hay que precisar también que la excesiva movilidad articular o hiperflexibilidad es poco útil y se puede traducir en debilidad articular en determinados ángulos. Esto es algo que se encuentra en muchos caballos pura raza española y que se confunde con el hecho de tener mayor capacidad para los aires reunidos. Es un error sobre el que volveremos más adelante.
El músculo y el entrenamiento El trabajo del jinete y entrenador del caballo debe estar dirigido muy conscientemente a obtener el correcto desarrollo muscular. Para ello el concepto de estiramiento es clave.
Un músculo en Doma Clásica no solo debe crecer sino que tiene que poder hacerse largo, alongarse, y para ello debemos trabajar antes, durante y después de cada sesión de entrenamiento los ejercicios de estiramiento. Y, además, dedicar varias sesiones a la semana especifica y exclusivamente a estirar.
El objetivo principal de cada sesión de trabajo es, por tanto, estirar los músculos de nuestro caballo. Para ello, debemos, en primer lugar, reducir al máximo la tensión muscular, algo que solo se logrará a su vez mediante el calentamiento y estado de relajación previo. La paz, la no violencia en absoluto que predica Fritz Stahlecker, es esencial para evitar que los músculos se vuelvan rígidos y que la movilidad articular se reduzca.
No se trata solo de una cuestión psíquica del caballo sino también física. Hay que reducir toda resistencia al estiramiento. Normalmente, el tiempo que precisaremos para alcanzar dicho estado variará de un músculo a otro y dependerá de la función del mismo. Los que son usados de forma más intensa y regular son los que tardarán mucho más en relajarse. Esto es importante, y volveremos sobre ello más tarde.
La resistencia al estiramiento El tejido conjuntivo está encargado de ofrecer resistencia al estiramiento del músculo. Resistencia que se ve incrementada por la formación de enlaces cruzados entre las subfibrillas, los filamentos y las fibras colágenas. Estos enlaces se conocen también como adherencias.
El ejercicio físico y la movilización son un factor preventivo en la formación de enlaces cruzados. La inactividad o inmovilización favorecen, por contra, su formación disminuyendo la capacidad de elongación de un músculo. Un caballo que se pasa 24 horas en el box lo que está desarrollando a marchas forzadas es precisamente adherencias, es absurdo después pedirle que tenga movilidad articular. Por cada hora de inmovilidad se estima que se requerirían otras ocho horas para devolver el músculo a su estado de movilidad articular originaria.
Beneficios del estiramiento muscular La falta de movimiento o de actividad durante horas prolongadas cada día produce inevitablemente el acortamiento muscular del caballo. A medida que este acortamiento se generaliza:
)La posición natural de parada del caballo cambia. b)Disminuye la adaptabilidad de esos músculos ante movimientos que requieren mucha energía. c)Se produce un gasto calórico extra debido a que los músculos agonistas requieren de mayor energía para contrarrestar la resistencia pasiva de los antagonistas acortados. d)Se produce la rotura de fibras musculares en cuanto se le exige al músculo un estiramiento brusco. Por el contrario un músculo elástico permite: a)Una mayor fluidez en los movimientos, algo esencial en la Doma Clásica. b)Una mejora enorme de la coordinación. c)Un menor impacto en el organismo de los cambios rápidos de tensión. d)Un pre-estiramiento más eficaz durante los movimientos explosivos. e)Una prevención de algunos tipos de lesiones. Una articulación flexible absorbe mejor el impacto. El caballo que goza de un buen rango de recorrido articular puede enfrentarse con mayor eficacia a situaciones en las cuales sus articulaciones tienen que responder a niveles altos de exigencia, como es el caso de la hilación de los ejercicios de un Gran Premio.

No obstante la clave está en que una mejora de la elasticidad y flexibilidad permitirá la realización de movimientos más armónicos, fluidos y coordinados, visibles sobre todo en los cambios de ritmo, velocidad y posición. El caballo y el jinete requieren de mucha concentración para dominar ambos su cuerpo. La Doma Clásica correcta debe tener por objetivo el desarrollo de la movilidad articular. Cuanto más pronto el potro aprenda a interiorizar y automatizar los movimientos y los pasos técnicos, mejor. Para ello, los métodos de Pat Parelli junto con el de Fritz Stallecker pueden ser muy importantes.
La realización de los ejercicios requiere del desarrollo de la fuerza. Primero no tanta para su ejecución aislada, pero después enormemente cuando se trata de hilar los sucesivos movimientos que forman una reprise de Gran Premio. El entrenamiento debe ser lento, al principio durante muy pocos minutos, diariamente. Requiere mucho esfuerzo del caballo. El trabajo pie a tierra con riendas largas ayuda al jinete a ser consciente del grado de esfuerzo que se está exigiendo al potro.
Incrementar el desarrollo muscular del dorso es algo muy lento, los músculos más profundos del dorso son débiles y mantienen una fuerza más bien estática.
La mejor imagen gráfica que no conviene olvidar es que cuando nuestro perro se levanta después de una de sus siestas, lo primero que hace es estirarse. Es algo que genera bienestar.
Calentamiento y descontracción Uno de los errores frecuentes en muchos jinetes está en que confunden el calentamiento con la descontracción. Vemos que el jinete se sube a caballo y con buena intención empieza retorcer a su caballo lentamente, lo pone en marcha y busca que estire su cuello, etc. Pues bien, lo correcto es primero hacer un calentamiento general a través de paso, trote, galope, y, solo después, iniciar los ejercicios de estiramiento. Estirar sin calentar puede producir daños y rigidez.
Los métodos de entrenamiento En el trabajo de estiramientos hay que distinguir: el trabajo pie a tierra y el trabajo montado. En el primero interviene el método Parelli, el método SHS, la fisioterapia, la acupuntura, osteopatas, la acuaterapia, etc. En el segundo la realización de determinados ejercicios que ayudan al estiramiento como el paso español, el trote español y todos los movimientos laterales.
El "rollkur" no es otra cosa que la búsqueda del estiramiento llevada al extremo, su mantenimiento en esa posición durante lapsos cortos de tiempo y su intercalación con períodos de extensión, donde el músculo se relaja completamente.
Momentos del estiramiento Los estiramientos se pueden llevar a cabo dentro del apartado de calentamiento, durante el entrenamiento y al finalizar el mismo. En cada caso, el objetivo será distinto y en consecuencia, la intensidad deberá adaptarse a fin de optimizar los efectos positivos del estiramiento. Por otro lado, también pueden destinarse sesiones específicas al entrenamiento de la elasticidad con el objeto de incrementar la movilidad articular.
Estiramientos durante el calentamiento El objetivo será dotar al músculo de la elasticidad necesaria para permitir un arco de recorrido adecuado a las exigencias del ejercicio que se vaya a ejecutar durante el entrenamiento. Sabido es que cuando un músculo está frío su elasticidad está disminuida y ello perjudica seriamente la capacidad de alcanzar recorridos óptimos durante la ejecución de un movimiento. No se trata de incrementar la elasticidad del músculo, sino de recuperar la que en condiciones ideales ya se posee por haberla trabajado anteriormente. La intensidad del estiramiento no debe ser elevada, sino aquella que permita conseguir la extensibilidad ya ganada con anterioridad.
Estiramientos durante el entrenamiento En este caso, el objetivo es frenar, en lo posible, la pérdida de elasticidad que se produce como consecuencia del entrenamiento específico y que obedece fundamentalmente a un progresivo aumento del tono muscular por la activación de un número creciente de fibras musculares que son requeridas para hacer frente al esfuerzo de alta intensidad. La intensidad será menor que en el caso anterior por cuanto un estiramiento forzado podría provocar daños estructurales en las miofibrillas y una pérdida de eficacia contráctil. Se trataría, más bien, de favorecer la relajación de los músculos entrenados y mejorar el riego sanguíneo, facilitando así su recuperación.
Estiramientos después del entrenamiento El objetivo sería, en este caso, favorecer la disminución del tono muscular y facilitar el riego sanguíneo. Como ya hemos mencionado, ello repercutirá positivamente en la posterior recuperación muscular. La intensidad será media y en ningún caso deberemos llegar hasta el punto de hacer sentir dolor al caballo.
Claves del entrenamiento estático
1. Antes de proceder al estiramiento de los músculos hay que someter a éstos a un calentamiento de tipo general mediante alguna actividad cardiovascular y a un calentamiento específico mediante ejercicios analíticos de intensidad moderada.
2. No es conveniente estirar un músculo hasta límites extremos cuando ha sido sometido a esfuerzos de carácter intenso ya que su capacidad de elongación estará seriamente reducida.
3. Dedicar unos minutos a relajar al caballo física y mentalmente pero sin llegar al enfriamiento. No olvidemos que el músculo se halla más dispuesto para ser elongado cuando tiene la temperatura sobreelevada y está relajado.
4. Comenzar con un estiramiento suave o "fácil", sostenido por espacio de unos 20 a 30 segundos y relajar por un espacio de tiempo que puede oscilar entre 10 y 15 segundos.
5. Después de efectuar uno o dos estiramientos suaves, pasar al estiramiento forzado pero sin llegar al punto de dolor, ya que esta sensación puede desencadenar el reflejo de contracción involuntaria e impedir la necesaria relajación. Mantener la posición de 20 a 30 segundos y proceder a relajar por un espacio de tiempo de 15 a 20 segundos.
6. El número de estiramientos por músculo puede oscilar entre cuatro y cinco.
7. En el caso de que se integren como medio, en el proceso de calentamiento, los estiramientos se limitarán a los músculos directamente implicados en el posterior entrenamiento y se realizarán, siempre, con posterioridad al calentamiento general y una vez hayamos efectuado algunas series del ejercicio base que utilicemos en el calentamiento específico.
8. En caso de que se realicen con posterioridad al entrenamiento, tendremos presente que el músculo está fatigado y poco dispuesto a ser elongado. El estiramiento se efectuará de forma suave con la intención de reducir la rigidez muscular y favorecer el riego sanguíneo, favoreciendo así, la recuperación posterior al esfuerzo.
9. Mantener al caballo en un ritmo respiratorio suave.
10. La Clave Clayton, el caballo se mueve solamente hasta donde le parece agradable.

Conviene saber...
El músculo Es realmente como una fábrica en la que se transforman materiales químicos en energía mecánica. Hay tres tipos de fábricas. La lisa, la estriada, y la cardiaca. Los músculos estriados se les reconoce porque presentan bandas de fibras claras y oscuras de forma alterna, su función es producir el movimiento y mantener la posición del caballo. (La composición de un músculo, ver en articulo anterior de la revista TDC). Si analizamos una fibra muscular al microscopio observaremos que está compuesta de varias unidades contráctiles que reciben el nombre de sarcómero. Varios sarcómeros dispuestos en serie forman una miofibrilla, varias miofibrillas dispuestas en paralelo forman una fibra, recubierta de una membrana de tejido conjuntivo llamada endomisio y un paquete de éstas da origen a un fascículo recubierto, a su vez, por una membrana que recibe el nombre de perimisio. Por último, varios fascículos conforman un músculo que se halla recubierto por el epimisio o fascia.)
El tendón Los músculos están unidos a los huesos por medio de unos cordones muy resistentes llamados tendones, cuya función es transmitir tensión a los huesos. Es por ello que los tendones son prácticamente inextensibles y su oposición al estiramiento alcanza el 10%.
La cápsula articular y los ligamentos Una articulación es la unión de dos huesos y puede ser móvil, escasamente móvil o totalmente inmóvil. Su estructura está recubierta por la llamada cápsula articular que mantiene la cohesión de los huesos y al mismo tiempo permite un cierto grado de movimiento. La resistencia que ofrece al estiramiento se cifra en un 47%. Nunca se debe forzar una estructura articular ya que ello significaría una progresiva pérdida de cohesión y estabilidad con graves riesgos de lesión. Algo frecuente también en muchos PRE. Cuando vemos a potros jóvenes realizando ejercicios de remetimiento de los posteriores debajo de la masa, si luego observamos su trote podremos observas cosas como que una cadera está más baja que la otra, que los corvejones hacen un movimiento de rotación horizontal y, sobre todo, vemos como la acción de los posteriores no se traduce en un pisar y propulsar la masa hacia adelante.
|