Elena Fernandez amazona entre dos países: corazón español - mente suiza

Elena Fernández, o como ser amazona suiza con corazón español. Una bella historia.

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Tener la oportunidad de leer como alguien de los caballos resume su vida, parte al menos de ella con ellos, me sobrecoge. La de Elena Fernández es una esas historias que podemos llegar a sentir muy cercanas, muy próximas, y más cuando también procedes de otro pais, cuando sabes lo que es sentirse extranjera en el sitio que naciste o en el que te adoptó, a pesar de los años, de las culturas tan distintas...

 

He aquí su relato, una vida de esas que son dedicadas a los caballos, una vida dura, donde solo existes si persistes, LA CONSTANCIA... parece que es el secreto en casí todo, como lo díjó RAY KROC, en la pelicula recientemente estrenada de Mc DONALD, "persistencia" lo llamaba él en su auto-coaching, sin ella no hubiera llegado a ningún sitio.

Bueno esto es otra historia, ahora se levanta el telón para Elena Fernández. Me quedé atrapada leyendolo, espero que os pase igual....

"Teniendo padres españoles (madre Canaria y padre Asturiano) en casa siempre se hablaba español. Y la vida era típica española, la comida, la mentalidad, el vivir con la gente... Como que dentro de casa estaba en España y desde que pasabas el umbral de la puerta, ahí fuera estabas en Suiza.

elena-fernandez-sueno-IIMis padres no montaban a caballo, pero sí les gustaban mucho. Sin embargo mi hermana, mi hermano y yo desde pequeños nos gustaban mucho los caballos. Mi hermana mayor siempre vino a casa montada a caballo para saludarnos y para que así yo pudiera acariciar al caballo y darle una zanahoria, me encantaba.

Así que desde pequeña me apasionaron los caballos y realmente era lo único que me interesaba. A los 11 años por fin llegó el día y pude empezar a montar a caballo, unos caballos de un campesino, cerca de casa en Suiza.

Como aquí en Suiza se estudian todas las profesiones, incluso el "Bereiter" ( jinete profesional), muy pronto me incline para esa profesión.

A los 16 años me fui de casa para vivir en una hípica, donde trabajé durante un año como moza, ¡sin cobrar ni un centavo!. Mi padre venía una vez a la semana a traerme comida para que su niña no le faltara de nada y se alimentara bien. Trabajando me "curraba" (literalmente) alguna que otra clase que me daban, y al cabo del año me di cuenta que físicamente estaba preparada para comenzar el aprendizaje como "Bereiter" y trabajar con caballos...

Durante el aprendizaje tuve la oportunidad de competir un caballo en una repris nivel 3. Me acuerdo que fue a principios del año, que era mi último como juvenil.

Una Amazona profesional me vio montar y le dijo a mi jefe que esa niña tenía talento y habia que ponerle las pilas para que compitiera en juveniles. Y así fue, a los pocos meses corrí mi primera prueba de juveniles y en verano en el Campeonato de Suiza conseguí la medalla de bronce.

Con ese mismo caballo corrí mi primera San Jorge a finales del mismo año, ya tenía 17 años. El propietario del caballo era juez de Doma Clasica, desgraciadamente falleció un poco mas tarde y el caballo se vendió.

Aprendí muchísimo con él "señor Dannegger" porque antes de cada concurso me sentaba a la mesa y repasaba conmigo la repris metro por metro, ejercicio por ejercicio, como lo tenía que hacer, hablábamos de cada paso y me daba minuciosas recomendaciones.

Siempre me acuerdo de él cuando entro en pista, porque siempre me decía con una voz orgullosa: " la entrada por la linea central es tu tarjeta de visita!! Respira hondo, se orgullosa encima del caballo para que la gente te mire y se queden atentos a ti y a tu caballo. La parada tiene que ser clavada y el saludo claro y con respeto al juez! Y la salida al trote tiene que ser con energía, directa desde el primer tranco de la parada!"

Me decia siempre que la linea central, era la que llamaba la atencion a los jueces para marcar una diferencia. Parece que aún lo oigo como me lo decía! Recuerdos que quedan marcados. ¡Fue una gran persona! En paz descanse.

Justo después de ese caballo que se llamaba MARMOR, la suerte me volvió a tocar la puerta. Esta vez vino DUVON, el caballo que más me enseño en mi vida! (...hasta el momento). El propietario se lo quería ceder a alguien que económicamente no podía permitirse un caballo así. Y tuve la suerte que fui yo la elegida.

DUVON ya tenía 15 años cuando lo empecé a montar, era un semental holandés que sólo media 1.62m a la cruz, pero con una personalidad y una seguridad en sí mismo inmensa!! Cuando entraba en la pista se crecía y estaba orgulloso de mostrar lo mejor de el! Con el corrí los 3 años de Jóvenes Jinetes (3 campeonatos de Suiza y 3 campeonatos de Europa) y cuando yo tenía 19 años pude correr con él mi primer GP. ¡Cuanto me enseño Duvon! ¡Era un caballo increíble! En el 2004 corrí el Campeonato Absoluto de Suiza con él y ahí lo despedimos del deporte con 19 años! Sano y con muchas ganas de vivir!

Después de eso me quede muy triste y también estaba un poco cansada, trabajando sin pausa desde los 16 hasta los 22 años, sin vacaciones, por poder estar donde estaba... necesitaba un descanso y decidí sorprendentemente dejar de montar.

Pero la casualidad fue que mi madre, al año siguiente, decidió volver a Las Palmas y la mejor oportunidad de olvidarme de todo fue irme con ella... Y en la Isla al principio disfrutaba de las playas, la comida, el clima y mi vida sin caballos...

Pero a las 3 semanas le dije a mi madre que necesitaba ver un caballo, daba igual donde, que los echaba mucho de menos! Así fuimos a buscar una hípica, y me apunté a una clase con un caballo de tanda... daba igual ... disfruté como una niña pequeña... de nuevo estaba feliz, y era encima de un caballo.

El día siguiente me vio William Sjildmeyer (dueño de FALCONET) montaba otro caballo entonces. Y enseguida me preguntó de donde era y que si podía montar sus dos caballos. Por supuesto, le dije que sí y también empecé en ese Club a trabajar como profesora de Doma Clásica. Pocas semanas más tarde William Sjildmeyer fue a Aachen y compró a FALCONET. Cuando el caballo llegó a Las Palmas me quedé con la boca abierta! ¡Que caballo! El propietario me dijo: "Elena, como si fuera tuyo! Dómalo e intentamos llegar lo más lejos posible!"

FALCONET es un caballo con mucho carácter y un temperamento bastante difícil. Pero también con él he recorrido un camino importante en mi vida profesional! En el 2009 decidí irme a vivir a Madrid, porque echaba de menos el mundo de la competición, y en las Palmas no era posible.

Entonces me fui sola, sin conocer a nadie, con mi perro Stivi, FALCONET y 3 caballos más a rehacer mi vida. Y ese mismo año quedé Campeona en el Criterium con FALCONET. Gracias a él, me pude hacerme un pequeño nombre en España!

En principio siempre dije que no iba a volver a Suiza, pero aunque en España está mi corazón, también es cierto que muchas veces es muy difícil para el mundo profesional. Me costó muchas lágrimas... seguir, tirar con fuerza, hacia adelante, esquivando para que no me pisotearan.

He conocido gracias a los caballos a personas increíbles, que me han apoyado hasta el día de hoy, y amigos que lo serán para siempre, pero desgraciadamente también ha habido personas que me han intentado hacer la vida más difícil, sin necesidad, sin que hubiera una razón para ello.

¿A veces pienso si esto fue así porque vine de fuera? A lo mejor porque intentaba hacer las cosas diferentes y no les gustaba? No lo se. En esos momentos no fue fácil, pero siempre pensaba y sigo pensando, que las cosas pasan por algo, y el tiempo temrina por poner más o menos a cada uno en su sitio.

Por eso ahora veo las cosas más positivamente. Los 9 años que estuve fuera de Suiza han sido una experiencia increíble. Aprendí muchísimo, en lo personal como en lo profesional! Tuve la suerte de poder prepararme con diferentes entrenadores, y que cada uno de ellos me enseñara algo diferente. He tenido la oportunidad de conocer el mundo del caballo español y cómo se entrenan esos caballos.

Sentarme en las gradas, ver trabajar otros jinetes y aprender de ellos. Tener alumnos que valen oro y enseñarles lo que yo aprendí, montar un caballo a la vaquera o un caballo de polo y muchas cosas más.

Todo eso y mucho más me hace hoy ser quien soy, soy fruto de mis experiencias y de mis aprendizajes. Y agradezco a la gente que ha creido en mi y que me ha apoyado, para seguir hacia delante y también a los que hicieron lo contrario.

Quizá mi destino no era quedarme en España sino volver a Suiza y ser quien soy hoy. Una chica orgullosa de tener un corazón español y una mente Suiza.

¿Dónde me siento más en casa? Es difícil decirlo, ahora mismo seguro que en España, porque el frío que hace aquí es horroroso... Las personas en España son más abiertas, disfrutan más de la vida. Yo soy así también. La gente aquí es un poco más reservada, pero creo que también tiene que ver con que aquí hay que trabajar muchísimo para poder permitirse una vida como en España trabajando una jornada normal.

Los seguros son obligatorios y muy caros, los impuestos y todo lo demás también. Está claro que también se gana más dinero, pero en comparación es menos lo que te queda para disfrutar tu tiempo libre. Los veranos son muy cortos y los inviernos muy largos, por eso la gente vive más en sus casas que en la calle como en España. En Suiza se vive con mucha seguridad, está todo muy controlado, cuidado, la gente es sobre todo muy responsable.

Para diferenciar Suiza de España sirve muy bien ese proverbio de "se vive para trabajar en Suiza y en España se trabaja para vivir". Lo bonito en Suiza y eso es algo que echaba de menos en España, son los bosques, el campo verde, las flores y todos los animales que te cruzas montado a caballo en un bosque. Pero aquí me falta el sol y el calorcito español. Ya ves, que todo tiene pros y contras, pero teniendo el trabajo que tengo realmente al final da igual donde se esté. España o Suiza, me siento en casa, en los dos sitios.

He aprendido en todo este tiempo que llevo montando, que hay que escuchar y sentir más a los caballos y darles tiempo para formarse.

He cometido muchos errores, y fallos como todo el mundo, pero eso pasa, y lo que es importante es reconocerlos y no repetir sino aprender de ellos. Está claro que cuando trabajas en una cuadra de compraventa, o hay prisa por cualquier cosa, la presión de que el caballo aprenda YA, es grande. Porque no hay tiempo, y tiempo es dinero. Todo eso lo he vivido, pero no es lo que quiero. Me encanta poder darle el tiempo a cada caballo y hacer las cosas correctamente.

Para mi ésto es lo principal. ¡Que el caballo tenga tiempo para entender el trabajo y tenga ganas de aprender!

¿Mi sueño? Algún día, quizás, ... entrar en la pista de Aachen, en la pista de unas olimpiadas ...

 

PD:

¡Suerte en tu camino Elena!.

Parece que resistes y PERSISTES!!! ;-))

Tags: Elena Fernandez Dressage Suiza

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