La niña y el caballo: sobre un sentimiento en el que algunos nos reconocemos

La niña y el caballo: sobre un sentimiento en el que algunos nos reconocemos

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Un vídeo sobre caballos y sobre las personas que los amamos, incluso cuando creemos haber dejado de hacerlo.

Hay ocasiones en que nos encontramos con la sensibilidad reflejada en imágenes de forma tal que nos impresiona, que es más o menos como cuando nos reconocemos en otros, en este caso, en ella.

Una niña hacia la que nos lleva el autor del vídeo, para mezclar lo infantil con lo real, con la intención de lanzar un mensaje trascendente, y más para todos aquellos que amamos los caballos y nos vemos o nos hemos visto en momentos en la vida en que los hemos apartado para centrarnos en otros sueños. 

El mundo es un dibujo en blanco y negro, sobre todo en la infancia, hasta la adolescencia, momento en el que aparecen los colores, los matices, el mundo exterior que está más allá de nosotros mismos. Es cuando suele empezar la búsqueda del sentido de la vida, las preguntas más profundas sobre lo que somos, lo que queremos, lo que soñamos, y momento en el que nos solemos lanzar a por esos sueños. 

Cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad, y no hacerte precisamente feliz. No es tarea fácil descubrir la verdad de nuestros sueños, la sinceridad a la que aspiramos para reconocernos felices.

La fabrica de los deseos se renueva cada temporada para estar a la moda. Compartimos deseos y mostramos deseos, a menudo.

Pero a algunos, a unos pocos, los caballos nos han enseñado el secreto que guardan los deseos más silenciosos, los más inexplicables para quienes nos observan con mayor o menor pasmo: abrir la ventana de tu mundo, mirar hacia el prado, y ver todos los caballos que te habitan desde la niñez, produce una paz que llena el vacío que nos acompaña.

Amar los caballos es disfrutar, es estar en paz. 

 



Tags: Mios Moncayola Caballos

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