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Pablo Hermoso de Mendoza. La revolución a caballo

01/09/2007  Fuente: Topiberian

Pablo Hermoso de Mendoza es alguien que se emociona cuando habla de sus caballos. La reciente salida por la puerta grande en las Ventas ha congregado en sus instalaciones de Pamplona a periodistas y aficionados. Quieren ver y conocer a quien parece ser ya, para el rejoneo, lo que Camarón ha sido para el flamenco. Al llegar me recibe Juan Andrés, su hermano. Mientras espero unos instantes, echo un vistazo alrededor, a animales e instalaciones,  y advierto un pequeño mundo donde la funcionalidad, la excelencia y el sentido artístico se mezclan.


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Durante dos horas hablamos sobre el caballo, sobre el toro. Escucho atentamente. Sus palabras van llenando de contenido –aunque él no lo sabe- muchos de los cuadros que recientemente he visto al visitar la exposición sobre “Picasso: Tradición y Vanguardia”. Toros, caballos, autorretratos, testimonios.... tauromaquias. A medida que hablamos su conversación se hace más humana, “más caballo” como diría él.

 

¿Es en el rejoneo más patente la idea de que no se cría una raza sino que se busca un tipo de caballo?

El pura sangre lusitano es la base de nuestra ganadería, pero solo unas líneas muy concretas que son las que nos sirven para rejoneo. Buscamos la casta, el valor, la personalidad, la funcionalidad y, por último, la morfología. Por ello, aunque en un pequeño porcentaje, refrescamos con árabe, con inglés, con cuarto de milla, e incluso, como hemos hecho desde el año pasado, con unas yeguas hannoverianas de doma clásica. Todos buscamos un tipo de caballo, pero nosotros no lo hacemos exclusivamente dentro de la raza.

¿Qué caballos consideras más importantes en el desarrollo de tu ganadería?.

Cagancho y Chiquelo han sido los caballos claves en mi vida. Pero, para la ganadería, ha sido mas rotundo Gallo, que es hermano de Cagancho y que ha dejado una descendencia mucho más definida, sobre todo en la capacidad de torear. A distintos niveles, no he tenido que descartar a ninguno de sus hijos porque tuviera miedo o no tuviera la habilidad suficiente para torear, ninguno.

¿Por donde viene?
 

Hijo de un Veiga, Nilo. Es el caballo que más estrellas nos ha dado: Gallo, Cagancho, Chiquelo, Albaracin, etc.  Hemos tenido ocho caballos, hijos de Nilo, y todos han sido estupendos.

¿Y las yeguas?
 

Tenemos unas hijas de Neptuno, que ha sido muy importante en décadas anteriores. También unas hijas de Opus, que fue otro caballo importante, de Álvaro Domecq. Luego también hemos buscado hijas de algún caballo que hubiera hecho claramente dressage y, así, por ese lado, también proporcionar a la ganadería más funcionalidad.

¿Que es un buen caballo para el rejoneo?
 

El caballo que en principio tiene el valor. El valor suficiente para enfrentarse a un toro y hacerlo durante muchas tardes de su vida. Indudablemente, cada vez, cuanto más conocimiento va teniendo el caballo, más difícil es que supere ese miedo. Y aquí es donde reaparece el verdadero caballo de rejoneo. Después necesitamos que tenga un buen equilibrio, buena capacidad de trabajo, con un físico lo más atractivo posible, porque el rejoneo no deja de ser un espectáculo estético y tiene que entrar por los ojos. Y, después, el caballo estrella debe tener además un feeling, una personalidad, un algo que muchas veces no se sabe explicar, pero que, cuando se presenta ante el público, lo hace ser distinto al resto de los caballos. Necesita un alma especial. A veces es un caballo que en la cuadra no te parece que sea una gran belleza, pero cuando está frente al toro, ahí se crece, se expresa, y se hace hasta otro caballo. Y tu te enamoras de ese caballo que está en la plaza y aprendes a respetar a ese mismo caballo que está en la cuadra.

pablo_hermoso_mendoza_rejoneo_lusitano_aepsl_topiberianchenel2¿Que es lo que más te puede gustar en un caballo?
 

Sin duda, su capacidad para medir las características de cada toro y, sobre todo, la velocidad y la distancia. Por mucha doma que demos, por mucho que intervengamos, como jinete siempre te encuentras con la situación en la que tienes que dar total libertad al caballo y dejarle hacer, y eso a pesar de que se trate de un toro de distinta velocidad, o de un toro que cambia el ritmo en el último momento. El caballo tiene que saber quitarse, y hacerlo lo justo y en el tiempo. O sea, una vez que hemos conseguido que se nos ponga el toro ahí, justo debajo de nosotros, cuando sentimos tanto miedo que crees que no vamos a ser capaces de aguantarlo, pues hay un instante en que el caballo especial se recrea, y mide ese momento con la inteligencia de quien sabe lo que se hace, y así hasta que crees que ya no va a haber tiempo para reaccionar y quitarse, y que puede venir una desgracia. Hay caballos así.

Salvando las distancias, me recuerda un poco lo que dices al caballo de salto. ¿Qué opinas?.

Sí. Existe una similitud con el salto en ese sentido. Yo lo sé bien porque vengo precisamente del salto; aunque los enseñes, los buenos caballos saben tasar la distancia. Los jinetes sabemos que en una situación complicada quien únicamente puede resolver es el caballo. Y cuando hay caballos que resuelven, incluso tus propias equivocaciones, ahí es donde te sientes más vivo y más uno.

¿Logras compaginar tus temporadas de cubrición con las de rejoneo?
 

Las yeguas están durante todo el año en el campo. Se recogen cada dos días para hacer ecografías y para cubrir. Algo que como dices no es fácil de compaginar, porque los caballos están viajando mucho y toreando, y a veces te coincide el celo de alguna yegua con los desplazamientos de los caballos y así sueles perder un ciclo  y tener que esperar al siguiente.

¿Usáis semen congelado en la ganadería?
 

Utilizamos mucho el semen fresco. Porque tenemos los sementales aquí y normalmente hasta agosto salimos a torear, pero casi nunca salimos más de dos días. Por ejemplo ahora vamos a salir sábado y domingo, cubrimos el viernes en la noche. Si ovula, esta cubierta, y si no normalmente suele durar hasta el lunes el semen vivo dentro de la yegua. Así nos vamos defendiendo. La que no se ha cubierto cuando llega agosto, si que es un problema porque nos vamos el mes entero de viaje. Lo que hacemos entonces es cambiar alguna yegua para los caballos que se quedan aquí. Y luego lo que hacemos cuando coinciden bastantes yeguas es que sacamos semen, inseminamos y luego si sobra lo congelamos. Aparte congelamos también para asegurar el patrimonio genético para más adelante, y no solo el de mi ganadería.

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¿Domas las yeguas?
 

No. Para domarlas tendríamos que tener una infraestructura, y además pasar tres, cuatro años. Y es imposible. Entonces lo que hacemos es reabsorber las primeras yeguas que compramos en su día con los caballos que están toreados. Por ejemplo, las hijas de Chiquelo las guardo y vuelvo con otro caballo de los toreros. Estos años he ido dejando muchas potras y ha crecido la ganadería un poco. Hay unas cincuenta más o menos, y no quisiéramos pasar de aquí.

¿Antes me comentabas que cruzabas con yeguas hannoverianas?
 

Sí. Fuí el año pasado a Alemania. Compre seis yeguas de doma clásica  y las estamos cruzando con nuestra ganadería. A veces, con el caballo torero, falta algo; cuando encuentras la casta, la raza para torear, pues te falta un poco de movimiento y entonces tienes que meterlo. Tradicionalmente se ha buscado lo que faltaba en el árabe, en el caballo inglés, y esto nosotros también lo hacemos, pero ahora hemos pensado que debe haber más funcionalidad.

¿Cuándo traes los potros del campo?
 

Los potros vienen del campo con 2,5 años, 3 años, entran a la cuadra, y entonces empieza el trabajo muy suave. Se empieza con la cuerda, luego se sube un jinete, siempre muy suave. Y luego entre todos ellos siempre hay uno que despunta. Y ese suele ser el que aparto para trabajarlo personalmente. Y esto es quizás lo que más me llena. Es cuando la evolución del día a día es gigantesca. Aunque hay mucha gente que esa etapa la procura dejar para otras personas, si un caballo me gusta, prefiero hacerla yo. Disfruto con cada día, cuando acabo la lección y tengo la sensación que el caballo ha aprendido muchísimo. Todo en este momento se queda grabado en el caballo y en mi. Ambos aprendemos.

pablo_hermoso_mendoza_rejoneo_lusitano_aepsl_topiberianIMG_9747¿Cómo es el primer año de doma del potro de rejoneo?
 

El primer año de un potro es prácticamente igual que pueda ser en doma clásica, vas con filete y vas haciendo todos los pasos. Intentamos que el caballo esté mecanizado en un nivel medio. Este momento llega cuando galopa bien, cambia de pie perfectamente, cuando puede hacer todo tipo de apoyos con corrección, y cuando está lo más simétrico posible. Esto es algo que me preocupa muchísimo, porque luego el toreo es muy asimétrico, siempre se torea por el mismo lado. Los desplazamientos más violentos siempre son de derecha a izquierda porque se clava siempre por la derecha. Entonces tu puedes ir de frente, pero, por los movimiento bruscos, el caballo se arquea más por el lado derecho, y esto hace que tengas que seguir durante toda la vida trabajando siempre la simetría para que no se queden torcidos. Y cuando ya está el caballo muy simétrico, cambia de pie y apoya bien, entonces le empiezas a enseñar la técnica. Suelo hacer una prueba antes para asegurar mi trabajo, para cubrirme, aunque el potro esté montado dos meses nada más. Lo empiezo a llevar a un toro manso para probar su valor y su intuición y su habilidad natural. Y entonces si me gusta su actitud, le pongo también una vaca. La vaca ya en una fase que no corre mucho, y sin intervenir mucho en el potro, dejando que el potro se exprese, que muestre su valor, su habilidad, todo lo que tiene. Y así me aseguro un poquito de su condición natural. Si ahí me gusta, ya no vuelvo a torear vacas, ni le doy técnica hasta que está en la fase que te decía. Y a partir de ahí empiezo a darle técnica primero con un carretón que lo maneja una persona.

¿A qué técnica te refieres?
 

Técnica de torear. Cuando el caballo ya tiene la técnica de la doma, empiezo a enseñarle la técnica de torear, de aproximación al toro: que sea capaz de mantenerse muy recto caminando de frente al toro; después viene la lección de la distancia, ya que tiene que empezar a apartarse del toro y a coger la posición; es una posición estética, donde el caballo siempre debe mirar al peligro, asomarse mucho encima del toro. En definitiva, evadir el peligro. Hay que procurar que no haya equivocaciones, porque cuando las hay vas hacia atrás, y el caballo pierde confianza. Cuando lo de la vaca va bien, empiezas a torear otras para que coja experiencia, y después de torear las vacas necesarias ya lo presentas en público. Esos son los pasos a seguir. Indudablemente de un caballo a otro el tiempo varia tremendamente. Hay caballos con mucha intuición que en un año, dos, están ya toreando y hay otros que necesitan tres años y todavía les falta tiempo

¿Qué ejercicios trabajas más?
 

Trabajo igual que en doma clásica, la escala de formación.  Simplemente cuando ya estás en la fase final, en la técnica del toreo, intentas que los movimientos sean ligeros – no voy a decir que más que en clásica, sino diferentes -  y atentos; una décima de segundo o un segundo puede ser fatal. El peligro hace que todo sea más vivo, más tenso. Los giros tienen que ser más rápidos, al igual que los desplazamientos laterales, y el caballo tiene que ser capaz de modificar su rectitud y su trayectoria con una rapidez tremenda. También están los drásticos desplazamientos del punto de equilibrio para parar y arrancar. Pero ya en una fase final, es como un caballo de gran premio.

pablo_hermoso_mendoza_rejoneo_lusitano_aepsl_topiberian_img_9740_copia2¿Qué crees tu que el caballo siente bajo ti ante el toro?
 

Hay caballos que no son capaces de aguantar el galope totalmente rectos frente al toro, con una buena incurvación, con una buena rectitud y una buena cadencia, manteniéndola  cuando van viendo que un toro de 600 kg viene a toda velocidad en esa misma dirección. Hay caballos que no lo aguantan. Hay otros que son capaces de aprender que cuanto más esperan en esa rectitud más fácil es esquivar al final al toro. Esos son los buenos, las estrellas, a los que además de su habilidad les entra en la cabeza que esperar es una ventaja. Cuando superan eso, tu sientes que es el caballo quien quiere esperar a cubrir el toro muy de cerca, para así no darle tiempo a cambiar su trayectoria y poder esquivarlo. Y entonces eres tu el que sufres más en la espera.

Pero hay un peligro, cuando estás empezando hay veces que el caballo espera, lo hace bien y como estamos frente a otro animal, el otro animal no obedece y te lleva por delante y entonces es muy difícil de explicarle al caballo que ha sido culpa del otro animal que no nos ha obedecido. Aunque el obstáculo no se mueva, el toro tiene su intuición y puede de repente darse cuenta de lo que vamos hacer y cortarnos el camino, y a veces esto pasa también con un caballo totalmente preparado, bien porque sale un toro malo, que no obedece, o uno muy intuitivo que sabe lo que tu vas hacer.  
 

¿A qué te refieres con que no obedecen?
 

No obedece a tus movimientos. Tu a lo mejor quieres marcarle un toque hacia el lado derecha, para irte tu hacia el lado izquierdo, hacer un pequeño “drippling” y el toro se lo ha imaginado y se ha ido  al otro lado sabiendo que vas a salir por ahí. Esto desmoraliza mucho al caballo y hay caballos a los que les cuesta meses volver a recuperar la moral y ahí también entra la sensibilidad del caballo. Hay caballos que aprenden también a ver como piensa el toro y rápidamente ven un toro listo y desarrollan un movimiento distinto. También ocurre que al día siguiente te toca un toro más noble, que obedece más y ves como el caballo se ha olvidado de lo que paso el día anterior y se vuelve a relajar.

¿Eres consciente de que en el mundo del rejoneo se habla de ti como de Camarón en el flamenco?
 

En absoluto. Te digo esto porque, ahora que hablo contigo, pienso que esta puede haber sido la causa que me hace en un momento revolucionar el toreo a caballo: apostar por tener una mayor disponibilidad y libertad en el caballo, tener una mayor expresividad y conseguirla por medio de la libertad. Eso hace que, una vez que se cambian las reglas, unido a que en la plaza todo te salga bien, al final mucha gente cambie de mentalidad, y el cambio de unos pocos trae con el tiempo que todo cambié: las expresiones, los movimientos, todo. Hoy se puede hablar de que hay nuevas reglas y que van siendo respetadas por todos mis compañeros. Hoy ya se empiezan a poner bocados mucho más pequeños que hacen que el caballo pueda utilizar más su cuello, que tenga más libertad. Hoy ya se cambian las espuelas y, algo que era típico en el rejoneo, ver a los caballos sangrando de adelante hasta atrás y muchas veces a caballos que además eran blancos, es una imagen dantesca que se ve cada vez menos. Yo monto desde siempre con espuelas de contacto. Que es lo mismo que decir que llego al rejoneo desde la doma clásica. Y luego hay algo fundamental, yo nazco en el seno de Navarra, donde en aquella época el nivel de la equitación era tan bajo que no había gente que te pudiera influir y entonces yo tengo que crear mi propia personalidad ecuestre. Tengo que buscar dentro de los libros, de las videotecas y un poquito descubrir todo lo que era la doma clásica y un poquito qué se podía recuperar para el rejoneo. Y creo unas formas que son un algo mías, y eso hace también que yo sea diferente; si hubiese tenido un gran profesor pues hubiese seguido unas reglas y unos pasos que él me hubiese marcado. Como no lo he tenido, creo un mundo muy mío, que hace también que sea diferente.

¿Pero por qué fuiste por el camino del rejoneo?

La primera vez que veo una corrida de rejoneo algo me enganchó. Yo empecé, como te decía, con el salto, luego me pasé a la doma clásica, y tras hacer durante muchos años doma, aunque no llegué a concursar nunca, el rejoneo se me apareció como de una mayor belleza. Siento que hay unas expresiones en el caballo, unos movimientos del caballo que están llenos de elegancia y belleza, pero una belleza creada por esa tensión del riesgo, por ese saber de que te va la vida en ella. También me llama la atención, ver unos caballos que no eran de una gran belleza pero que se transformaban en la plaza, con sus miradas, con su atención y con su manera de crecerse ante el peligro. Todo se impregna de tanta belleza que realmente cautiva a uno, queriendo que ese instante del caballo ante el toro, no acabe nunca, y que se repita siempre.

¿Se habla también en el rejoneo, como en la doma clásica, del ojo del caballo, de la mirada?
 

Sí. En el caballo del toreo llama mucho la atención los ojos y también las orejas. El caballo pone los ojos con una atención tremenda, tiene que ser muy mirón, porque, el que tiene miedo, a menudo, intenta mirar en otra dirección, y evadirse de lo que le da miedo. Hay otros que, siendo miedosos, sí pueden mirar; son los que aguantan la mirada y están pendientes de ti, porque confían en el jinete.

¿Es el rejoneo un arte?
 

Es arte y deporte, porque también hay un alto grado de competitividad entre los compañeros. Pero yo lo veo más como un arte. Como la capacidad de crear imágenes estéticas, de crear una danza, pero todo eso siempre con la adrenalina del peligro, del riesgo, que hace que sea distinto a cualquier otra modalidad. Donde yo veo una gran diferencia es en el público de cuando yo saltaba a cuando yo toreo; es que es un público que paga dinero para ver espectáculo, es un publico aún más exigente, quiere ver estética pero también quiere ver riesgo. Te exige. Tu en el salto un día te sale mal y te retiras y ya está, aquí no, tu tienes que acabar tu obra. Es una obra de arte que además no tiene posibilidad de retoque. La muerte del toro es el final, lo que no hayas hecho hasta entonces no puedes volver a hacerlo.

¿Y ahí está también algo del guerrero, no?

Si totalmente. Yo a veces me paro a pensar en ello cuando veo películas antiguas. Pienso en la importancia que tenía el caballo en la guerra. Y en el sufrimiento; entraba en una batalla, resultaba herido, y el caballo seguía batallando con su jinete. Siempre siendo los dos uno y los dos jugándose la vida uno por el otro. Y en el rejoneo siento que muchas veces es lo mismo. Hay un vínculo jinete – caballo. Y tu sabes que él esta dando su vida por ti y tu también de alguna manera debes cuidar esa vida que se te está dando, y ahí se estrechan unos lazos afectivos, por lo menos en mi caso, muy fuertes. En medio de toda la estética, de todo el éxito, el caballo te está regalando la vida.

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¿Es el centauro y el toro la pareja de baile?
 

Es una trinidad. El toro viene de la otra parte, va ayudar a que tu hagas una gran obra, pero de alguna manera en esa danza de amor y riesgo, el amor siempre está más vinculado al caballo, el caballo pone el éxito grande. El toro, aunque pone mucho, también es el que pone el dolor, y en este sentido se trata de un amor con dolor. Es un amor muy latente, porque tu lo crías al toro, tu lo cuidas, tu lo respetas, él te ayuda a hacer tu gran obra, pero también es él quien te trae el dolor, te trae la violencia, te trae la parte dolorosa del espectáculo.

¿Y hay algo femenino – masculino en esto?

No, yo no me atrevería a calificarlo así. Quizás esa es la parte donde entra en juego el público. El publico que te hace indudablemente hacer cosas de tal riesgo que tu, en tu casa, no harías. El público es quien, al apasionarse  con lo que tu haces, te contagia y crea un dialogo de ida y vuelta entre el interior y el exterior del ruedo, que hace que tu des ese paso de más, que asumas ese entusiasmo y, finalmente, el riesgo. Aquí sí puede haber  femenino-masculino: en el juego  donde el seductor termina siempre seducido.

¿Como podrías explicar a un centroeuropeo, el porqué de matar al toro?
 

Soy muy atípico en este aspecto. Quizás porque me he hecho en un mundo de sensibilidad hacia el caballo. En España la fiesta  es una tradición que hemos vivido desde niños, y que la entendemos sin palabras. Explicarla es en cierta medida imposible. Puedo decir que el toro está viviendo una lucha que para él es muy dolorosa, pero no tanto como el toro en el campo, en su estatus de valor, de pelea, cuando pelea con otro toro; ahí la lucha también es a muerte, pero mucho más dolorosa; el otro toro le pega y cuando le gana lo expulsa de su territorio. Psicológicamente se ve derrotado y se ve sometido a la jerarquía de otro toro que ha podido más que él. En la plaza el toro está constantemente  pensando que gana la pelea, porque su enemigo el centauro constantemente huye de su terreno, y nunca lo somete, nunca puede con él; el toro siente que  constantemente está ganando, y lo que el rejón hace es como si le picara una avispa. Cuando le llega la muerte es sin enterarse que está perdiendo. La muerte la puede sentir en el último momento como algo que le ha llegado sin esperarse, una espada que entra en un descuido. Pero él psicológicamente gana hasta el final. No obstante, el toro manso es muy diferente, el toro manso si no quiere pelear, entonces sí sufre. El sufrimiento viene mucho del miedo.

Cuando vas a los mataderos, ves sangre, ves al toro con miedo, y ves que ve a su hermano que ha muerto delante, que le tienen que hacer entrar con una pila eléctrica y ahí sí, psicológicamente sufre mucho. 
 

 

Pero dicho esto te aclaro que yo si estoy totalmente abierto a que en un futuro se evite la muerte en la plaza, ahí no me encasillo en el mundo tradicionalista exigiendo que tiene que morir el toro, pienso que lo mismo que ha evolucionado por ejemplo el caballo de pica, que ya va forrado con un peto para que no sufra, creo que hay que ir hacía una evolución en la que el toro no sangre a los ojos de la gente. Yo he hecho recientemente un espectáculo en California con la misma emoción y sin sangre en el toro. Al final el toro se fue a su casa, sin esa agresión. Yo estoy abierto a la no agresividad en el caballo, y también estoy abierto a la no agresividad en el toro. Tengo la impresión de que a mucha gente lo que les duele es ver el toro morir, pero cuando lo ve con el caballo, en cierta medida, creo que le duele menos porque se ponen del lado del caballo. Ya no es la persona contra el toro, sino que es el caballo contra el toro. Pero ya te digo que estoy muy abierto porque siempre que hay un conflicto me gusta mirarlo del otro lado y ponerme en el otro lado. Y entiendo que a la gente que no ha vivido la fiesta les parezca una autentica salvajada. Recuerda a los anfiteatros donde los cristianos peleaban con los leones. Esto es lo que lo hace especial, pero la vida evoluciona y vamos a tener que evolucionar con ella. La diferencia es quizás que en el matadero no hay público y en la plaza si. 
 

¿Crees que hay igualdad entre el centauro y el toro?
 

La igualdad la tienes que buscar tu, basada en un código de honor. Cuanto mas noble sea el toro, cuanto más débil sea el toro, más ventajas tienes que darle al toro y ponerte en una situación de más riesgo; por el contrario, cuanto más agresivo sea el toro, entonces tienes que usar tu inteligencia para darle al caballo más ventajas, en sus posibles huidas. Ese código de honor, de respeto al caballo y al toro siempre es el que tu inteligencia debe valorar para que siempre esté bien equilibrado. Ahí es donde se basa un poco uno de los grandes secretos del toreo a caballo: si saco un caballo muy rápido, angloárabe, con un toro muy débil y nunca te acercas y te basas en la huída, es una lucha aventajada. Tu tienes que ir sopesando y compensando un poco todo, la velocidad del caballo con la del toro, el que tus ayudantes castiguen menos al toro con el capote para que el toro esté más pujante; cuando tu te pones de frente al toro, y más si el toro es débil, hay que dejar que él sea el primero en embestir,  para que así tenga ventaja, que sea el primero en atacar, y que así venga a tu terreno y ahí en tu terreno esperarlo con la dificultad que tiene que el caballo le espere a él, para al final esquivarlo. Y cuando un toro embiste con una gran suavidad, con una gran cadencia, ahí tu tienes que hacer un toreo más estético porque a este le falta la violencia. Debes de hacer las suertes mucho más expresivas, que el caballo se arquee mucho y con más temple, acariciando al toro. En el rejoneo siempre aparece la sensibilidad del jinete.

¿Temple qué es?
 

Temple es la capacidad de acoplar la velocidad del caballo a la velocidad del toro. Si el toro embiste muy despacito el caballo debe ir muy despacito también, y dar esa sensación de que no puede escapar.

¿Cómo es el mundillo alrededor del rejoneo?

Básicamente es igual como alrededor del gran premio en la doma clásica. En el rejoneo pasa lo mismo que en cualquier disciplina ecuestre. Están los grandes aficionados. Parte de los profesionales que también van a ver ese gran premio para ver como está todo, cómo van los caballos, los niveles artísticos y demás. Donde está peor el rejoneo que en la doma es en las categorías inferiores donde no hay bases de absolutamente nada.

¿Cuál crees que es hoy la mayor barrera para un rejoneador?
 

Sin duda, conseguir una cuadra. Antes había mucho preparador de caballos que no toreaba y entonces tu podías comprar caballos, por ejemplo de doma clásica, ahora el rejoneador tiene que aprender a poner sus propios caballos porque el mercado de caballos ya puestos es casi imposible. Nadie vende sus estrellas, porque las estrellas son con las que uno puede abrirse camino en este mundo. Conseguir caballos hoy es muy difícil.

 

¿Es entonces tu ganadería la clave de que te mantengas arriba en el escalafón?

Claro, sobre todo en estos últimos años de mi carrera. Gracias a mis propios productos puedo evitar estar todo el día viajando, intentando comprar potros en distintas ganaderías, buscando la suerte de que funcionen. Y luego también hay algo que en el rejoneo yo creo que se esta empezando a valorar mucho y que tiene una gran importancia al igual que lo tiene en la doma y en el salto y en cualquier disciplina: crear tu propio caballo. Para mi crear un caballo tiene tanta importancia, como presentarlo el día de la gran competición. Mas merito tiene haberlo creado que presentarlo.

Yo tengo la gran suerte de poder disfrutar, desde criar el potro en estos momentos, hacer todo el trabajo de doma y técnica y después presentarlo y disfrutarlo en la plaza. Creo que es la mayor felicidad a la que puedes llegar. Pero también he vivido la situación de haber comprado un caballo a un compañero y luego intentar sacarle el máximo rendimiento yo. Pero siempre siento que va parte del otro compañero en él.

¿Aparece de nuevo el artista?

Yo me comparo a un pintor que crea sus propios cuadros y cuando los ha creado le apetece exponerlos; la meta es exponerlos en la plaza y que todo el mundo valore si la creación ha sido buena. Si yo compro el trabajo de otro y lo expongo ya no es lo mismo. Puedo exponerlo muy bien desde luego, pero no es lo mismo. ¿Se me debería valorar igual que si lo hubiera creado personalmente?. Y ahora se esta empezando a ver esa importancia.

Pero otra razón por la que creé mi propia ganadería es porque no estoy de acuerdo con el mercado en general de los caballos, no solo en el rejoneo sino en mayor o menor medida en todas las disciplinas ecuestres. Es ese mercado que a veces es doloroso, donde  ves caballos ya veteranos, caballos viejos, que empiezan a estar cojos, o completamente cojos, que ya están inyectados y pasan de casa a casa, como pobres prostitutas que ya no pueden correr gran premio y siguen corriendo por otras plazas. Siguen viajando pero ya con el dolor de estar inyectados. Ves caballos viejitos bajar del camión y venga a chuparlos. Y a mi, a menudo, me preguntan el porqué de que cambie tanto de caballos. Y la razón es ésta, porque no quiero que mis caballos estén viejos toreando. Me han dado mucho y los quiero retirar cuando están todavía sanos, como Cagancho, Chiquelo, ahí están, en el prado, y todavía sanos. Es algo que siempre me ha preocupado mucho.

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¿Pero no crees que el caballo de rejoneo sufre más en su vida deportiva que el caballo de salto o de doma?

Sí, pero ello es debido a como está organizada la infraestructura de las ferias taurinas. Es un caballo que en sus temporadas  va a sufrir más porque los viajes son más seguidos. Vamos a Madrid, es una corrida de un día, llegan ese día del viaje, pasan todo el día de pie en el camión, porque no hay cuadras, acaban de torear y van al camión que es su casa y vuelven a viajar. Eso se convierte en un mes donde torean a lo mejor desde 15 o 20 corridas hasta  las 34 corridas que yo toreo en agosto. Viven en el camión, entonces necesitan un equipo humano que los conozca, que los cuide, que esté pendiente de ellos, del agua, de tomar temperaturas, etc. Todo eso si no lo organizas muy bien los caballos tienen un sufrimiento tremendo. Luego hay que buscar cuadras cuando hay un viaje que es de más de cinco horas y parar  para que descansen los caballos, y procurar que las cuadras sean siempre las mismas para que cuando llegan ya las conozcan y no se exciten mucho. Por ejemplo Cagancho pasaba toda la mañana acostado en un camión que habíamos habilitado especialmente para él. Era como un cantante que  llega y duerme en su roulot. Todos esos cuidados son fundamentales y no siempre es posible que un rejoneador pueda proporcionarlos y menos cuando se empieza.

¿Están las pistas de los ruedos pensados para el caballo?.

No. Esa es otra cosa que es fatal y que a mi me ha preocupado muchísimo. Tu vas a un concurso hípico y hay una buena pista. Aquí en casa tenemos una pista con un piso olímpico, que además cuidamos al máximo. Pero después en las plazas esto no es así. Hay condiciones de plazas como las de Pamplona o Bilbao, que son durísimas y que no se puede hacer nada con ellas porque debajo hay piedra. Entonces ahí también tienes que adaptarte también muchas veces, con los herrajes, con plantillas de cuero, con ortopedias para que amortigüen la dureza. Los pisos de las plazas son sin duda una de las partes más ingratas de la profesión. Dentro de lo que se puede, siempre intento controlar las condiciones del piso, llevamos nuestra propia rastra en el camión, y desde la mañana de nuestra llegada, levantamos la arena y regamos, pero no se puede hacer mucho más, excepto seleccionar las plazas con unas condiciones mínimas.

¿Háblanos por favor de la confianza a caballo?

La confianza del caballo hacía mi es lo que más cuido. Es como la confianza de un niño pequeño que si quieres ganártela, sabes que no debes fallarle nunca para que no la pierda. Con el caballo es lo mismo. Así que cuando tu mente se ha equivocado y se te ha pasado un detalle, y por la culpa de ese detalle han herido a tu caballo, ya perdiste la confianza. Recuperarla otra vez es doloroso porque sientes que le has fallado y que no se lo puedes explicar. Recuperarla es la fase más complicada.

¿Has tenido contacto con la doma natural, con susurradores?

Sí, pero al final te descubren cosas que tu ya sabías e incluso hacías desde siempre, pero sin darte cuenta. Es gratificante descubrir en uno mismo lo innato, lo intuitivo de tratar con caballos. He visto muchos de ellos en México hacer cosas asombrosas, pero  en gran parte se debe a que el manejo es hoy mucho más natural.

¿El PRE tiene corazón para el rejoneo?

Corazón sí, pero para el rejoneo, entre el PRE y el PSL hay hoy grandes diferencias. Mientras que en Portugal, al ser el rejoneo una cultura nacional, se cría y se cubre con esos caballos que han sido estrellas en la plaza, en España el criterio de selección ha sido la belleza. Ahora, algunos ganaderos están intentando recuperar algunas de esas líneas toreras del PRE. Pero esta situación ha llevado a que todos los toreros estemos buscando nuestros caballos entre el caballo lusitano.Para mi el caballo español se sale un poquito de tipo. Es más grande, con un cuello más pesado, nos olvidamos un poquito del motor y cuidamos la carrocería. El caballo lusitano, es todo lo contrario, se selecciona pensando mucho en su motor, en su espíritu. Y a lo mejor la carrocería pasa a un segundo plan. Esa es la gran diferencia entre los dos.

Creo que el caballo portugués tiene un alto nivel de funcionalidad para cualquier disciplina. Caballos como Novillero que era un caballo puro, pues llegó a ser olímpico en salto, con Whitaker. Y también en doma clásica han llegado a medallas en las olimpiadas, por ejemplo Guizo con Juan Antonio Jimenez. El lusitano es un caballo con muchísimas posibilidades dentro de su morfología. También tiene limitaciones, su tamaño y la falta de amplitud por ejemplo.

¿Cómo se llega a saber tanto de caballos?

Todo lo que he podido aprender hasta ahora tiene un solo secreto: trabajo, trabajo y trabajo. Cuando eres capaz de montar todos los días ocho horas, va pasando la vida y las horas se van acumulando en un cuaderno muy amplio de conocimientos ecuestres. Y te da un curtido. Sobre todo te da un conocimiento, de forma que cuando agarras un caballo nuevo, solamente con conocerlo ya sabes por donde entrarle. Porque he tenido otro muy parecido, seguro; es muy difícil,  después de treinta años de equitación, que encuentre un caballo que no me recuerde a otro.

¿De qué caballos llegas a aprender más?

Muchas veces te enseñan más los que no han llegado, que son los que han tenido un nivel más alto de dificultad. Esos con los que más te han enseñado. Y yo en eso, he sido muy tonto, muchas veces. Me he empeñado, he creído que el caballo más difícil, pues que era distinto a los otros, y que entonces me podría aportar algo más que los demás. Nunca he evitado la dificultad, todo lo contrario, siempre he buscado un nivel muy alto de dificultad en caballos con cruces raros, con un carácter muy difícil, muy agresivo, me he retado mucho, y además siempre ha sido el primero que monto en la mañana. Por la mañana ya bajo a la pista pensando en el caballo difícil. Ahora  busco uno más fácil con el que caliento el cuerpo, porque mi espalda empieza a resentirse.

pablo_hermoso_mendoza_rejoneo_lusitano_aepsl_topiberianIMG_9604¿Hay corridas en las que vas más relajado o siempre hay tensión y miedo?

El caballo no sabe diferenciar entre unas corridas y otras. El caballo no diferencia las plazas. Pero tu si le transmites a él tu nerviosismo. Por ejemplo yo una semana antes de vivir Madrid, los caballos que llevan conmigo cinco años o diez años ya han vivido esa situación y empiezan a notar que les estoy exigiendo mucho, que les monto más de lo normal y saben que se avecina una exigencia muy fuerte. Y cuando llegan ese día a la corrida,  sientes que están nerviosos. Y ese día salen a la plaza con nerviosismo porque ya ellos han aprendido por repeticiones que tu les vas a exigir más que en ninguna otra tarde. Entonces ya lo están viviendo como tu. Con los años también vas aprendiendo a que esos entrenamientos deben de ser más suaves. No debes dejarte llevar. Por ejemplo ahora, antes de la corrida más importante, me gusta torear justo el día anterior. Eso hace que en vez de estar en casa cargado de tensión, montando, en la corrida suelto un poco la adrenalina, ellos también se sueltan con el toro. Y esto hace que lleguemos al día siguiente mas relajados.

A la plaza siempre vas con miedo, sobre todo un miedo al imprevisto. En el toreo siempre hay imprevistos. Un toro que sale malísimo, uno que tira cornadas por todos los lados, un toro que de repente se ha astillado el pitón y sale con un pitón con astillas como navajas que cortan una barbaridad. Y ya no se puede arreglar y el piso, porque ha llovido, esta resbaloso. Y sabes que esto te deja a merced del toro porque si galopas sobre ese suelo te vas a caer. Sí, siempre hay un imprevisto y cuando tienes años de profesión aprendes que puede pasar que un día que has llegado muy relajado, sin miedo y sin nervio, te ha ido fatal. Así que aprendes a meterte esa propia presión, a que hay que estar muy concentrado porque cuando menos te lo esperas surge un problema. Una vida de tensión para ti y para los caballos. Luego viene la recompensa, cuando más difícil es el reto, cuando más tensión vives para esa corrida, cuando llega el éxito, más lo disfrutas.

¿Es tu vida?

Si, es mi vida y además cada caballo que preparo sigue siendo un mundo. Crear otra obra más. Ahora ya más que los éxitos en la plaza, lo que me esta satisfaciendo en esta fase de mi vida es preparar un nuevo caballo y además buscar como te dije antes dificultades para que sean caballos muy distintos a los que tengo. No busco un tipo de caballo muy parecido, sino caballos distintos. Últimamente he sacado caballos muy jóvenes, que también han aportado mucho a mi madurez como torero, han aportado algo distinto en el espectáculo, menos control y más naturalidad. Pienso que me ha ido muy bien los últimos dos años combinando los caballos jóvenes con caballos veteranos, porque si sale un toro muy difícil, no puedo torearlo con ese caballo joven.

¿Cuantos caballos te llevas a cada corrida?

Alrededor de la decena. Pero llevas caballos que no sabes si van a salir. Tienes diez caballos ahí afuera y no estás convencido que va a salir un caballo determinado en ese toro. Esperas y cuando el toro te va marcando sus pautas, vas decidiendo si sale un caballo u otro. Sientes que sales y es como un torneo medieval. Estas en plena lucha en la plaza, de repente se abre la puerta sales y te encuentras nueve caballos frente a ti. Y en ese momento tienes que ser muy rápido y elegir. Este es el que va con el toro y también con el conjunto de la obra que estoy creando. Es distinto al caballo que ha salido antes que él, y va a hacer una suerte totalmente diferente y que le va a dar un giro a la faena. Y es otro momento muy emotivo también cuando tu apareces en el patio con el caballo y ves la mirada de los nueve clavada en ti. Te ven todos con una sensación de miedo, como diciendo a ver si a mi no me toca. Con los años ya aprendes a no gritar su nombre, porque a veces gritaba CHENEL, y él en ese momento se quiere ir hacia tras, quiere huir. Y entonces ya te bajas y dices el nombre con voz baja o solamente haces un gesto suavemente. Y ahí también ves como cada caballo expresa su nerviosismo de una forma diferente. Cagancho se quedaba quieto, quieto, y se hacia chico, Chenel también. Sin embargo Chiquelo por ejemplo gritaba cuando yo me acercaba, e intentaba patearme y sacaba su agresividad queriendo pelear conmigo, había que sujetarlo. Y hay otros que sacan su agresividad con el compañero, como Danubio, que cuando sentía que iba hacia el, si tenía otro caballo al lado se lanzaba a la pelea. Cada uno canaliza su tensión de una manera diferente.

¿Qué lugar dejas para la improvisación?

Si en la doma clásica tienes que preparar los ejercicios, en el rejoneo es lo opuesto, tienes que aprender a no llevar el espectáculo ya hecho, y que tienes que improvisarlo. Tienes que buscar la máxima disponibilidad del caballo, ser uno mismo con él. Hay que ser capaz de hacer muchas suertes distintas y llegar a la plaza con la mente en blanco. Y cuando sale el toro, empezar a crear. Sobre las condiciones del toro y las condiciones de las que puedes disponer en tu caballo. Eso cambia mucho el espectáculo, la improvisación en el momento. Nunca hay dos días iguales. Cada día es otra obra.

¿Que maestros has tenido?

Ha habido dos toreros a los que he admirado y para mi eran auténticos ídolos y siguen siéndolo. Uno fue Manuel Vidrier, que en mis comienzos cuando yo estaba jovencito era el que más veía, por proximidad. Y luego Joao Moura, que me gusta y ha sido también un torero que cambió muchas reglas del rejoneo y que ha tenido una forma de andar con los toros fuera de serie. Han sido mis dos mitos.

¿Te queda algún triunfo?

Sabes que por ejemplo hay gente que te pregunta ¿te queda alguna plaza donde no hayas triunfado?. Hoy ya no busco eso, lo que buscas es lo que cualquier jinete, en cualquier disciplina: el control máximo, dominar todos los secreto del caballo y del toro hasta un nivel máximo, lo que nunca vas a conseguir: algo que es inalcanzable.

¿Como te ves guerrero – bailarín – artista?

Es una mezcla de muchas bellas artes. Auque a la guerra no la veo como arte.  La danza, la danza clásica de un caballo moviéndose alrededor de un toro y además creando una imagen conjunta con el toro. Esto sí.  El arte entra en el rejoneo cuando consigues que las miradas vayan siempre en una misma dirección, la del caballo y la tuya. Que haya esa compenetración, que en el momento en que tu estás mirando sobre el morrillo del toro, el caballo mire en esa misma dirección contigo. Que cuando tu arquees tu cuerpo, el caballo se arquee en esa misma dirección. Ahí entran los pellizcos del arte.

¿Cómo se llevan tus caballos entre sí?

Cagancho y Gallo no se pueden ver. Cagancho nunca era agresivo con los suyos. Pero desde que dejó de torear, parece que ha asumido que es un semental, y eso que durante toda su vida cubrió.  La verdad es que con el trabajo estaba más dócil. Ahora sale al campo y está todo el día corriendo, sin parar, así que solo podemos soltarle una hora al día y luego vuelve al box. Y luego no le gusta cualquier vecino. Y Gallo lo odia a muerte. Pero claro yo para los comidas y los cuidados los quiero tener juntos.

Y luego Cagancho en el box no te dice nada, ni su mirada, ni nada. A veces viene la gente a ver a la estrella y se quedan así diciendo: pensábamos que era más...sin embargo cuando lo ves en el campo o en la plaza, tiene una personalidad y una imagen increíble de bonita, con una expresividad y un porte.  Luego Chiquelo, es un cabllo muy bonito con una mirada muy expresiva. Sin embargo yo mismo digo cuando lo veo en la plaza que es un caballo que no mejora. 

¿Te gustaría que tu hijo se dedicara a lo mismo?

Si, aunque se que voy a sufrir muchísimo. Pero me gustaría. Por lo menos que siguiera esta afición, esta forma de vida. Que hiciera rejoneo, doma, salto, lo que sea. El caballo ha sido y va a ser mi cómplice toda la vida.

 

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Comentarios (3)
andrea_91
andrea_91
25/10/2011
Votos: +0
magnifica

Me encanta la entrevista, y me gusta que en esta pagina web dedicada fundamentalmente a la doma clasica, se la haga un hueco aunque sea pequeño al rejoneo, claro que si!!

0
Maytechu
26/12/2011
Votos: +0
...

Me encanta esta entrevista Pablo hermoso de Mendoza debe ser una gran persona porque es también un magnifico profesinal, como me gustaría conocerlo en persona. Un beso muy fuerte desde Valladolid y también desde Madrid, te esperaremos una vez mas en nuestras plazas. VIVA ESPAÑA Y VIVA LA FIESTA TAURINA.

0
Dos lunas
24/05/2012
Votos: +0
Un Genio

Que buena entrevista!,, gracias Por enserñarnos tanto !! Sobre el Caballo sus sentimientos
Reacciones .tacticas de entrenamiento sabiduria de este gran Mundo del Caballo
Centauro ,valiente ,artista,sensible,generoso,...

 
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